9 de julio 2004 - 00:00

Castells, antisistema, se compara con Hamlet

Envalentonado con la política permisiva de Néstor Kirchner hacia los piqueteros, el activista Raúl Castells se atreve a reciclar a Shakespeare: «Cortar o no cortar, ésa es la cuestión», reflexiona en una entrevista de la revista «Veintitrés». No es tan grave que Castells recurra a la literatura universal para expresar sus dudas sobre el procedimiento de cortes de calles e y rutas que despertaron malestar en la población, Sí lo es que proponga postulados como «queremos derrocar al sistema capitalista gobernante», «no llamamos a acciones guerrilleras pero sí a otros 19 y 20 de diciembre», «no es grave tomar oficinas de multinacionales», entre otras reflexiones del activismo universal que pasamos a reproducir.

Periodista: ¿Usted se define como revolucionario?

Raúl Castells: Sí. Soy un socialista revolucionario. Queremos hacer una revolución en este país.


P.:
¿Qué tipo de revolución?

R.C.: Una revolución social que tienda a hacer más equitativa esta sociedad. ¿Cómo se va a hacer? ¡No sé, hombre! No creo en las verdades reveladas ni en las copias mecánicas de las experiencias de otros pueblos.


P.:
¿Cuba o la Venezuela de Hugo Chávez?

R.C.:
Socialmente, me siento más cercano a Cuba. Políticamente, con todo el cariño que le tengo a Fidel, me parece que se equivoca al insistir con el partido único. El de Chávez en Venezuela lo veo como un proceso nacionalista revolucionario. Chávez no es un socialista, pero sí es un antiimperialista.

P.:
¿Y Lula?

R.C.: No, Lula es la socialdemocracia europea trasladada a estos países. No sirve para nada.


• Experiencia carcelaria

P.: ¿Qué rescata de la época en la que estuvo en la cárcel?

R.C.: Fue una buena experiencia. Primero, porque sirve para templar el ánimo. Segundo, porque usted se conoce a sí mismo y a los demás, porque una cosa es hacerse el guapo en libertad y otra cosa es estar en la cárcel. Por eso les digo a los compañeros que para graduarse de revolucionario hay que estar preso, pero no encuentro eco...


P.:
¿Por qué cree que el gobierno no reprime a los piqueteros?

R.C.: Es un gobierno muy débil, sin base social. Ellos tienen que estar discutiendo en estos momentos si nos meten presos o no. Y si no nos meten presos tienen un problema, pero si lo hacen también. Por eso tratan de desprestigiarnos con mentiras.


P.:
¿Pero usted no cree que la gente, incluso los sectores populares, están enojados por los cortes?

R.C.: Sí, es la contradicción. Y entonces nos preguntamos como Hamlet: cortar o no cortar. El problema es que, cuando se estaba en la fábrica, parábamos o la tomábamos. Cuando nos quedamos con seis millones en la calle, no tenemos la fábrica. Entonces ha sido nuestro pueblo el que decidió el corte de ruta como protesta. Ahora, si no es por una situación límite, no vamos a cortar las rutas.


P.:
¿Le pareció bien tomar los McDonald's?

R.C.: Absolutamente. Una cosa es el corte de rutas y otra es tomar oficinas de multinacionales. No se agredió a nadie y solamente queda la canallada de decir que le comimos la hamburguesa a alguien que la tenía en la mano, lo cual es absolutamente falso.


P.:
¿Busca derrocar a Kirchner?

R.C.: Queremos
derrocar al sistema capitalista gobernante, no nos interesa ni reformar ni mejorar a ningún Kirchner, ni a ningún gobernante de los que defienden este sistema. No nos interesa el capitalismo humanizado. Esta sociedad, así como está, no sirve para nada.

P.:
¿Quiere ser presidente?

R.C.: Mire, cuando yo era chico pensaba: cuando sea grande voy a ser presidente. A los cincuenta años uno es consciente de sus limitaciones culturales e intelectuales y entonces ya me parece que era una fantasía de mi niñez. El tema es que no importa quién, sino que algún trabajador, algún campesino, termine gobernando en representación de las clases oprimidas, ya eso es suficiente.


P.:
Lo acusan de llamar a un levantamiento armado.

R.C.: Nosotros
no estamos llamando a ninguna acción guerrillera. Sí llamamos a la movilización popular, a otro 19 y 20 de diciembre, a otro 17 de octubre. Planteamos que el pueblo en la calle va a ir dándose instancias que van a pasar por encima de todo el orden existente.

P.:
¿Qué le responde a Luis D'Elía?

R.C.: Es más útil hablar con el dueño del circo que con sus payasos.


P.:
¿Qué opina de Elisa Carrió?

R.C.: Respeto su oposición, pero es una pena que no se quiera acercar a los barrios pobres y ver a los pobres en serio.


• Alejamiento

P.: ¿Y de Luis Zamora?

R.C.: Me parece que se olvidó de que gracias a muchos de nosotros terminó teniendo un nombre en este país; es una pena que hoy tenga sueldo tan alto y esté tan lejos de los pobres de este país.


P.:
¿Kirchner y Menem son lo mismo?

R.C.: No en su formación política, pero el modelo económico centralmente es lo mismo.


P.:
¿Por qué se dejó la barba?

R.C.: A mí me gusta. Como decían los anarquistas, es un ornamento de la naturaleza. Me gusta y tengo una admiración por los viejos próceres de este país, como Güemes, y a veces sueño con poder morirme teniendo una larga barba, le tengo cariño.

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