No están menos desconcertados que la Alianza por el ingreso de Domingo Cavallo al gobierno de Fernando de la Rúa. Por eso se han puesto en alerta permanente para seguir hora a hora los pasos del ministro, que fue además su socio político durante más de una década, y diseñar de urgencia el nuevo escenario electoral. Ese fue el motivo del largo encuentro que se dedicaron el martes por la noche Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde en las oficinas que tiene Esteban Caselli en Puerto Madero de la Capital Federal.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El motivo era mostrarse juntos ante los propios y ajenos para lanzar el mensaje de que nadie ni nada los divide. «El menemismo nos hace operaciones para separarnos», se lamentaron en la cena que siguió, que terminó animando con sus números (de encuestas, se entiende) el pollster Julio Aurelio. Antes había estado con ellos el correntino Rodolfo Martínez Llano, quien trajo el pedido de que el PJ debe resistir una prolongación de la intervención en su provincia.
La conducta confusa del bloque PJ de los diputados en la sanción de las leyes especiales pedidas por el gobierno había transmitido la idea de una disidencia. Los dos jefes bonaerenses habían ordenado a sus legisladores que contribuyesen con el pedido de Cavallo dando el quórum para iniciar la sesión. Sobre el voto concreto de las iniciativas habían dado libertad de conciencia.
Esa licencia motivó que sólo tres legisladores del PJ bonaerense votasen a favor de esas leyes (Jorge Remes Lenicov, José Pampuro y Rafael Romá) mientras que el resto, siguiendo la señal madrina de «Chiche» González, estuvo ausente o votó en contra de la norma.
Esa licencia contrastó con dos gestos clarísimos dentro del peronismo en las sesiones de la semana pasada: 1) la unanimidad del subloque menemista en votar a favor de las leyes (más de diez legisladores habían recibido la indicación de Carlos Menem de apoyar no sólo con el quórum sino también con el respaldo explícito el nuevo impuesto a las transacciones financieras y a la cesión de poderes especiales al Ejecutivo); 2) la gestión directa de la dupla De la Rúa-Cavallo sobre un grupo de legisladores que, tras una negociación directa con Presidente y ministro, logró que la primera sesión pudiera iniciarse cuando los rebeldes de la UCR y el Frepaso restaban el número para arrancar. Ese quórum lo permitió el ingreso sorpresivo, y por afuera de lo que manejaba el jefe del bloque, Humberto Roggero, de ocho diputados peronistas: los duhaldistas Romá y Remes, el ultradelasotista cordobés Carlos Alesandri -llamado a esa misión por el propio José Manuel de la Sota-, Alberto Pierri, que venía de una reunión a solas con De la Rúa, la menemista Marta Alarcia y dos enviados especiales de José Luis Manzano (a pedido de Cavallo), Arturo Lafalla y, obvio, Miguel Angel Toma.
Frente a esas dos maniobras el lote bonaerense quedó al descubierto como desmandado, algo que explotó con picardía Menem al alardear de la disciplina a la que somete a su subloque. Ruckauf y Duhalde juraron venganza y hablaron esa noche, en torno de las pastas que se hicieron servir en Piperno mientras esperaban a Aurelio, de convocar para la última semana de mayo al demoradísimo congreso del PJ. Hicieron números y se convencieron de que esta vez podrán promover una destitución del riojano de la titularidad del partido.
Más alegría les acercaron otros números, los de la encuesta que les dijo haber terminado esa misma noche Aurelio y que les leyó apenas se sentó en la mesa: * La diferencia, dice ese sondeo, de Duhalde sobre Alfonsín en la carrera por la senaduría es rotunda: 40 a 12, con 30% de indecisos. El cura Luis Farinello ha descendido y está, junto al MODIN, en 5%. * La imagen de los dirigentes de la Alianza ha caído a sus marcas más bajas. De la Rúa tiene 44% de opinión negativa contra 17% de positiva; Alfonsín, 46%/17%; Meijide 58%/ 11% y Chacho Alvarez 40%/15%. * Esa relación se invierte a favor de Ruckauf, que tiene 47% de opinión positiva contra 19% de negativa; Duhalde, 33%/30%. Cavallo es la sorpresa: desde que era ministro tenía mayoría de opiniones negativas pero ahora eso se dio vuelta: 45% de opinión positiva contra 20,5% de negativa.
Dejá tu comentario