9 de marzo 2005 - 00:00

Cayó por ibarrista el jefe de la UCR Capital

Con el voto de 90 delegados contra 1, el Comité Capital del radicalismo destituyó, la noche del lunes, a su presidente, Jorge Casabé, aplicándole un castigo que nadie recuerda se haya producido en la historia de la UCR porteña. A partir de ese momento, el radicalismo porteño se sacude en una crisis casi provocada por sí mismo: ya nadie cree llegar a una lista de unidad que eluda la interna pautada para el 29 de mayo donde se votará por autoridades partidarias y candidatos a legisladores porteños.

Un sector quiere que el Comité Nacional intervenga la sede capitalina hasta el día de la interna; los desplazados aseguran que darán pelea en las urnas y quizá en la Justicia. El hasta ahora el único candidato confeso, Enrique Olivera, tiene el proyecto de ser el postulante de una lista única, pero sería arrastrado a una interna; algunos pedirán también expulsiones para los que consideran infieles ibarristas, como Silvana Giúdice.

La puja enfrentaría en las urnas partidarias a dos ex socios dentro de la interna radical: Rodolfo Terragno y Jesús Rodríguez, ambos propuestos por sus acólitos para ocupar la silla que dejó Casabé.

Mientras tanto, se hizo cargo quien le sigue en orden de jerarquía a Casabé, Pedro Querido, aliado del grupo que, devenido en coronel radical, aglutina el cómico Nito Artaza.

La pena aplicada a Casabé, un rechazo de la Alianza con Aníbal Ibarra a quien el ex titular del Comité Capital y un grupo minoritario de radicales apoya en su gestión y avaló el referendo de revocatoria de su mandato, en contra de resoluciones del cuerpo de delegados. La minoría que representa hoy la UCR en Capital, con un solo diputado en la Legislatura porteña, curiosamente mantiene expectantes tanto a ibarristas como a macristas. El jefe de Gobierno ya no tiene, ante la expulsión del titular, acuerdo con la UCR, sólo radicales sueltos, lo mismo que tiene Mauricio Macri. Al macrismo le preocupa además que la fórmula radical con la que la UCR piensa remontar la última bochornosa elección la encabece Olivera, que creen les quitaría votos de centro.

Casabé
es representante de la nueva corriente interna «La Causa» que congrega a los radicales aliados a Ibarra, la mayoría de los cuales reporta un cargo en el gobierno porteño, como el secretario de Cultura, Gustavo López, o el actor Luis Brandoni. En los confusos pases de los radicales está que Brandoni compitió contra Casabé en la interna última, pero ahora comparten intereses. Casabé llegó al cargo de titular de la UCR cuando el plenario de delegados electo en 2003 nombró la mesa directiva. En ese acuerdo estaban tanto J. Rodríguez como Terragno, a quienes respondía el gastronómico Caram, aventurero de una fracasada candidatura a jefe porteño.

• Otras corrientes

El resto, que reunió ayer a 90 delegados para desplazar esa mesa, es representante de los coroneles de tradición: Jesús Rodríguez, Enrique Nosiglia y Rafael Pascual, además de los artacistas. El grupo de delegados de Nosiglia lo pilotearon la noche del lunes, el ex legislador porteño Eduardo Pacheco y el auditor de la Ciudad de Buenos Aires, Rubén Campos; por Pascual el bastonero fue Daniel Brunette; por Rodríguez, Silvia Collins y Gustavo Vivo; y por Artaza los «Quique», Enrique Benedetti y Enrique Esperanza. Hubo también otras corrientes internas con delegados como los que responden a Carlos Louzán y a José María García Arecha y ausencias como los dos representantes de la corriente que integra Chiche Canata y la de Gabriela González Gass (ex funcionaria de Ibarra). La línea interna que integra José Canata, Pensamiento y Acción, sostuvo que la decisión de destituir el presidente de la UCR Porteña «es nafta arrojada sobre el fuego, no atenúa la enorme responsabilidad política de las autoridades del distrito que vienen haciendo del seguidismo al jefe de Gobierno, como contraprestación a espacios en la administración pública, su única acción política concreta». Canata explicó que la mesa directiva «llegó por lista de unidad y deben renunciar todos, no sólo el presidente». Ahora, dentro del nosiglismo corre la idea de pedir al Comité Nacional que intervenga el Comité Capital nombrando para esa tarea a algún ilustre, como consideran a Ricardo Gil Lavedra. Esos radicales, además, ponen en duda ahora que Olivera sea el mejor candidato «en esta etapa» en la que buscan alguna figura joven debutante con la que creen podrían mejorar en el distrito.

Anoche, el ex legislador
Roberto Clienti, quien pidió a la jueza María Sevini de Cubría que anulara el plenario de ayer, volverá a recurrir a la magistrada por considerar que al rechazar el pedido «no se expidió sobre la cuestión de fondo».

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