Cede Kirchner a Picolotti para salvar a Miceli
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Néstor Kirchner
El patagónico, según una de las hipótesis más escuchadas en la Casa Rosada, interpreta que no puede permitir que las dos crisis -la de Miceli y la de Picolotti- perduren sin una reacción oficial que no puede expresarse de otra manera que con recambios.
Más simple: Picolotti hizo méritos para su destierro, pero también le debe a la pasión por el pago en efectivo de Miceli su salida -más temprano que tarde- del gobierno. De manera figurada, Picolotti se convirtió en el colchón que amortigua a Miceli.
A través del prisma con que el gobierno observa los dos incidentes, el caso Miceli entró en un terreno propio de la metafísica o de la magia. «Ella ya dio sus explicaciones: ahora es una cuestión de creerle o no. ¿Es torpe o corrupta?», hacen como que la protegen.
Sobre Picolotti la mirada es menos inocente. ¿Será consecuencia de que la secretaria jugueteó tanto con el concepto de su independencia y su condición de no política que ahora no hay, salvo y en goteo Alberto Fernández, nadie que le tienda una mano?
Ayer, encima, tres denuncias desembarcaron en la Justicia luego de que trascendieron los supuestos desaguisados en la administración de Picolotti en Medio Ambiente, área de la que el realismo mágico kirchnerista excluyó la disputa por las papeleras.
A tribunales ingresaron, ayer, acusaciones por «defraudación» e «incumplimiento de los deberes de funcionaria», entre otros delitos. El abogado Ricardo Monner Sans fue uno de los denunciantes. Un rato después, Picolotti se vio con Alberto Fernández.
En ocasiones, las formas dicen mucho. El lunes, la secretaria no tenía agenda definida con el jefe de Gabinete. Una especie de desprecio poco sutil. Son los modos que usa el kirchnerismo con los que considera descarridos. No en vano se tentaban con ver a Picolotti como versión femenina de Béliz.
Un dato más para completar el ciclo: en las últimas horas hubo sondeos informales, alguna consulta cruzada, tanteos de ocasión, en busca de un potencial reemplazo para la secretaria de Medio Ambiente. Kirchner tendría el nombre. Quizá antes consulte a Cristina.




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