Centrales obreras coincidieron en críticas al veto de Macri y avanzaron en la unidad
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En tanto, Caló dijo que el sindicalismo está "mostrando que vamos a hacer lo imposible para la unidad del movimiento obrero", que para las tres CGT ya tiene fecha: el 22 de agosto y deslizó que "si sigue habiendo despidos habrá que defender en la calle las conquistas de los trabajadores"
"Podrán vetar la ley pero no podrán vetar el esfuerzo y empeño que pondremos las cinco centrales para que en Argentina no haya más despidos. Con ley o sin ley no queremos más despidos", afirmó Caló.
Con críticas a las prácticas neoliberales y al "plan de ajuste" que -según dijo- lleva adelante Macri, Yasky consideró "clave" la unidad de las centrales "hermanas" sin "querer borrar ni mentir en una uniformidad" sino respetando la "diversidad y las diferencias con madurez".
"La clase trabajadora nos pide que pongamos en un segundo plano esas diferencias. El escenario ideal sería llegar a tener una sola CTA y una sola CGT y que esas dos centrales puedan tener una mesa en la que periódicamente les permita ir construyendo pasos en común", sostuvo y renovó sus críticas a Macri que "gobierno el país como si fuera una gran empresa y nosotros sus empleados".
"El Congreso y las centrales sindicales fueron desconocidos con el veto del presidente", dijo Yasky.
En el mismo sentido, Micheli advirtió que el veto presidencial "es legal pero ilegítimo" y advirtió sobre la "dura y preocupante situación de los trabajadores y la mayoría del pueblo argentino que sufre un brutal ajuste sobre su poder adquisitivo".
El titular de la CTA autónoma dijo que el movimiento obrero está "empeñado" en logar la unificación "más allá de las diferencias secundarias y maduramente para poner por encima los problemas de los trabajadores" y agradeció la convocatoria de la Iglesia y el papa Francisco para "ponernos la patria al hombro".
"El papel de la Iglesia en defensa de los pobres y para que no se pierdan fuentes de trabajo todos los días nos fortalece en esta pelea. Acá lo importanto no es ir a ver al papa Francisco sino llevar a la práctica su mensaje", dijo Micheli.
Por parte de la CGT Azul y Blanca, Cejas planteó que "la Iglesia brega desde hace más de 20 años" por la unidad sindical y agregó: "queremos el diálogo, y que el gobierno y los empresarios se sienten a una verdadera mesa del diálogo. Nosotros estamos dando un ejemplo de unidad a todo el país".
Para monseñor Jorge Casaretto, también integrante de la Pastoral Social, el mensaje conjunto de los sindicalistas implica un "momento histórico ya que nunca los máximos dirigentes de las diversas centrales habían constituido juntos un panel" y agradeció a los gremialistas por el "signo de gran importancia y por la decisión de estar todos juntos".




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