Buenos Aires - La ola de violentos saqueos en partidos del conurbano hizo entrar en estado de shock a los pequeños y medianos comerciantes de la provincia y de la Capital Federal, que optaron por bajar las persianas y cerrar sus locales a partir del mediodía por temor a ser víctimas de los atracos.
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La información de los desmanes llegaba a los comerciantes a través de la TV y de las radios e, incluso, circulaban rumores de un avance de saqueadores desde la zona oeste del conurbano. El cálculo de los comerciantes era simple, «si no cierro, en cualquier momento entran y me dejan sin nada», resumía el dueño de un comercio de productos navideños del barrio capitalino de Once.
Es que los saqueos no sólo significaban la sustracción de alimentos, sino que las cien o doscientas personas que ingresaban en los pequeños supermercados -que no están preparados como los hipermercados para resistir el embate de los saqueadores-arrasaban con todo y destruían las instalaciones ante el desconsuelo de sus dueños y empleados.
• Advertencia
Tal es el temor, que incluso el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, avisó a los supermercados de su partido para que «no abran» sus puertas mientras persista el riesgo de saqueos en la zona. «La situación es terrible, los comercios de casi todo el conurbano cerraron sus puertas ante el temor de ser saqueados», confirmaba ayer por la tarde a este diario el vicepresidente de la Coordinadora de Actividades Mercantiles y Empresarias (CAME), Fabián Tarrio.
Para el dirigente de CAME, los hechos de violencia significan «la guerra de pobres contra pobres» y aclaró que los pequeños supermercados y almacenes no tienen los recursos suficientes como para contener a los agresores dándoles bolsones de alimentos, como hacen los hipermercados.
También es una triste realidad el hecho de que los cierres de comercios para evitar saqueos están ocurriendo en una época en la cual las ventas suben considerablemente, ante la cercanía de las fiestas, y el no poder aprovecharla significa más pérdidas para el alicaído comercio.
Según se informó desde CAME, la intención de los comerciantes bonaerenses es tener garantías desde la Policía, para poder mantener los negocios abiertos sin correr riesgos.
Al respecto, Tarrio expresó que la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) ya pidió una reunión con el ministro de Seguridad provincial, Juan José Alvarez, para asegurar la protección del comercio minorista. En Capital Federal, comerciantes del centro entraron en pánico en horas de la tarde y bajaron las persianas de sus comercios y sobre la avenida Corrientes, entre Pueyrredón y Callao, y en la peatonal Lavalle, muchos de los locales cerraron anticipadamente sus puertas. No hubo noticias de saqueos por la zona, pero sí existía un rumor acerca de una ola de atracos provenientes desde el oeste de la provincia con rumbo hacia la Plaza de Mayo, que pasaría por los barrios Liniers, Floresta, Caballito, Almagro y Once, hasta llegar finalmente al centro.
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