CGT 1 - CTA 0; postergan legalización

Política

A 40 días del Congreso que elegirá cúpula para los próximos cuatro años, la CGT festeja en silencio que el planteo que hace años empuja la CTA para obtener personería gremial este año no se tratará en la cumbre anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Un consuelo para la CGT luego de meses plagados de rumores sobre el reconocimiento, por parte de la Casa Rosada, a la central que conduce Hugo Yasky. Y un factor de unidad para los inquilinos de Azopardo, entre los tironeos por el diseño de futuro buró sindical.

La agenda de la reunión de la OIT, que comienza la semana próxima en Ginebra, Suiza, y se extenderá hasta principios de junio, no figura el tema CTA, a pesar de que ése fue uno de los temas centrales en la edición 2007 de la organización internacional.

En rigor, en junio del año pasado, la OIT emitió una durísima resolución en la que intimaba al gobierno argentino, por entonces a cargo de Néstor Kirchner, para que atienda la demanda de la central paralela respecto de la personería gremial y la libertad sindical.

  • Operador

    Hugo Moyano, en camino casi inevitable hacia la reelección como jefe cegetista, podrá mostrarlo como un éxito propio. Pero el mérito no será suyo: en reserva, Gerardo Martínez, a cargo de Relaciones Internacionales de la CGT, operó para sacar el ítem CTA del temario de la cumbre.

    Martínez, jefe de UOCRA, es uno de los tres latinoamericanos que integra el consejo de administración de la OIT. Socios en las buenas, como viejos enemigos en tregua, Martínez y Moyano se permitirán celebrar que por un tiempo no los atormentará el caso CTA.

    Del otro lado, en la calle Piedras, la exclusión del expedientepersonería en la ronda de OIT será un traspié para Yasky. La mala hora la soportarán Pedro Wasiejko y Adolfo «Fito» Aguirre, adjunto y secretario de Relaciones Internacionales, que integrarán la comitiva de CTA a Ginebra.

  • Festejos

    En diciembre de 2004, Kirchner estuvo a un paso de habilitar el reconocimiento para la central que, por entonces, comandaba Víctor De Gennaro. Un preciso lobby cegetista, no exento de alertas de guerra total, abortó la avanzada. El año pasado se reactivó.

    Carlos Zannini llegó, incluso, a decirles a dos dirigentes de CTA que la decisiónestaba tomada y que el otorgamiento de la personería era, apenas, «una cuestión de tiempo». En Piedras, ironizan que el cordobés se olvidó de dar vuelta el reloj de arena.

    El simulacro se terminó de derrumbar a fin de año, cuando el propio Kirchner le avisó a Yasky que, durante su mandato, no modificaría el statu quo en materia gremial. «Lo dejo para que lo haga Cristina...», le dijo, confesional, el patagónico. «Si no lo hace usted, Cristina no va a poder», le respondió, sibilino, el dirigente.

    Dicho y hecho: si tras el escándalo de San Vicente y los escarceos del debut cristinista la Casa Rosada no se animó a romper con el unicato gremial, menos lo hará en un momento de debilidad como el actual y con la dependencia que tiene de los gremios.

    Que la OIT, entonces, borre de su temario el asunto CTA le otorga a la Presidente un margen para no volver a discutir el tema. De hecho, cuando Yasky la visitó en gobierno, ella lo derivó a hablar con Carlos Tomada, otro que festeja en privado el encajonamiento del expediente en Ginebra.

    Tomada estará en Suiza la semana próxima como delegado oficial mientras que, además de Wasiejko y Aguirre por CTA, estarán Martínez y Juan Carlos Schimd (Dragado y Balizamiento), entre otros. Una vez más, temeroso de los aviones, Moyano no irá a Ginebra.
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