CGT estudia ola de juicios contra pago de Ganancias
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Saúl Ubaldini
Cirigliano es amigo de Barrionuevo y la compra, en rigor, fue un leasing operado por el Banco Nación. «Estamos festejando nuestra 'revolución productiva', como vos festejaste la tuya en los '90", remató el colectivero, ante un «Luisito» azorado por la sinceridad. Después de todo, el mismo Palacios fue quien, ante reproches de oficialismo de parte de Carlos West Ocampo, hace un año, contestó: «Todo este tiempo se la llevaron ustedes, ¿por qué ahora, que nos llegó el turno a nosotros, no nos dejan tranquilos?».
El homenaje sonaba cada vez más artificial, a la vista de la contradicciones internas del grupo. Apenas Saúl Ubaldini, uno de los presentes, intentó salvar las diferencias con una alusión al pasado. Elogió a los «jóvenes brillantes» que lo secundaron en su gestión al frente de la CGT. Era la época de Raúl Alfonsín y los 13 paros generales y esos «jóvenes» eran José Luis Lingieri, Gerardo Martínez y Andrés «Centauro» Rodríguez: los tres estaban allí, copa en mano, más gordos y canosos. Ahora son los « jóvenes brillantes» de Moyano, haciaquien manifiestan los mismos sentimientos que en su momento prodigaban a Ubaldini. Es decir, cierta conmiseración ante alguien que, momentáneamente, les resulta útil.
Por suerte no hubo referencias a la visita a Felisa Miceli, de la que los capitostes de la CGT salieron con las manos vacías, igual que cuando fueron a ver a Alberto Fernández. Cuando le hacen notar el costo político que significa producir un reclamo sobre el que se sabe de antemano que no será satisfecho, Moyano se excusa con un argumento increíble: «Estoy cumpliendo órdenes de Kirchner; fue él quien me dijo que hagamos una ronda de ministros que después en Olivos definen». «Es lo mismo que les dicen a las empresas que quieren aumentos de tarifas, te hacen hacer el mismo circuito y no definen jamás, con la diferencia de que de nosotros se supone que somos vivos del año 0», lamentó un gremialista de ese sector.
Barrionuevo, ajeno a esas prácticas (sabe que tiene prohibida la entrada a los despachos K), seguía empecinado en el mismo tema: el mínimo no imponible que, si se aumenta, terminará siendo un aumento generalizado de sueldos abonado por el Tesoro. «Hugo, hay 700.000 trabajadores que verían mejorar su ingreso si conseguimos el cambio. Por eso voy a impulsar juicios contra el Estado, porque además la ley fue mal votada. Se necesitaban 129 diputados y votaron sólo 127.» Por lo que escucharon sus pares, el gastronómico pretende ampararse en un pronunciamiento judicial de la semana pasada que consideró inconstitucional un descuento por Ganancias practicado sobre un salario superior a $ 2.200. En efecto, el juez federal del Chaco, Carlos Skidelsky, ordenó que no se practique una retención sobre un sueldo ya que no se había actualizado el mínimo no imponible y los salarios crecieron por las negociaciones impulsadas por la inflación.
¿Habrá una ola de juicios por inconstitucionalidad? Es lo que dijo auspiciar Barrionuevo, aunque su argumento respecto de la prórroga de Ganancias votada en Diputados es débil. Ya Jorge Vanossi hizo notar en el recinto que para prorrogar un impuesto a través de una ley -no para crearlo- se requiere sólo mayoría simple. La cuestión, tal vez, devenga abstracta, si Moyano, como prometió ese jueves, consigue que Kirchner le dé la razón y, mediante un decreto, sacrifique parte de sus ingresos tributarios en beneficio de la CGT. Ayer Alberto Fernández insinuó que sí.




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