3 de agosto 2007 - 00:00

CGT: "gordos" condicionan tregua que propone Moyano

Primero patalearon, pero luego los «gordos» aceptaron la invitación de Hugo Moyano para compartir trinchera contra el eventual reconocimiento a la CTA como central paralela. Ese peligro logrará, siquiera para la foto, unir pedazos dispersos de la CGT.

Dos años después de abandonar las oficinas de Azopardo, furiosos porque Moyano disolvió el triunvirato y se instaló como único jefe cegetista, Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo y Rodolfo Daer volverán a mostrarse con el camionero.

Deslizarán, sin embargo, algunas condiciones para participar de la cumbre que se arma para el 7 de agosto, en UOCRA, donde darán una señal inequívoca de que los gremios de matriz peronista, estén o no en CGT, defenderán el modelo de una sola central sindical.

Los «gordos» tienen un asunto cruzado; enfrentados con Moyano, quieren negociar el modo de conducción del camionero y no dejarán pasar la ocasión para cuestionar la gestión y atribuir a esos errores el avance del expediente CTA. «Salvo en el 97, nunca pasó nada», dirán.

«Fracasó la política internacional de la CGT y lo estamos pagando: será muy difícil frenar el reconocimiento», se sinceró, ayer, uno de los jefes «gordos» a los que llamó Gerardo Martínez, a cargo de relaciones internacionales de CGT, para invitarlos al encuentro del 7.

  • Convocatoria

    El martes pasado, la «mesa chica» cegetista se citó en Camioneros y acordó convocar a todos los sectores que defienden el «modelo sindical argentino». Traducción: más que la posibilidad de un aval a la CTA, rechazan que se habiliten gremios paralelos.

    En eso coinciden todas las tribus que conviven en la CGT -el moyanismo, el barrionuevismo y los «líberos» Martínez y Andrés Rodríguez (UPCN), espía de Alberto Fernández ¿o doble espía?- y los que no integran la central: los «gordos», la UOM y SMATA, entre los más poderosos.

    La idea de Moyano es reunir a «unos 40 gremios históricos» para enviar una señal precisa. ¿A quién está dirigida? Se diga lo que se diga, no puede tener otro destinatario que Kirchner. ¿No temen acaso que antes de dejar el gobierno firme el OK a la CTA?

    Para muchos, es un proceso irreversible a pesar de que aparecen en el escenario varios aspectos sensibles no sólo legales -hay una ley que impone de sindicatos únicos-, sino también políticos: en la previa electoral, la Casa Rosada no quiere conflictos con los gremios.

    En principio, «aunque puede haber un cambio de última hora» -aclaró ayer un extra CGT-, Moyano y su aliado eventual Luis Barrionuevo lograron la promesa de los «gordos» de concurrir en bloque para hacer causa común contra el supuesto reconocimiento a la CTA.
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