A una semana exacta del Congreso de renovación de autoridades la CGT se sumergió en el clásico vértigo de encuentros de última hora que apuntan a modificar o expandir el diseño preacordado de triunvirato con la participación de Héctor Daer, Pablo Moyano y Antonio Caló, ideado para contener al grueso de los sectores internos. El más preocupado es Luis Barrionuevo, el gastronómico representado en la cima de la central por Carlos Acuña, que intenta desplazar al metalúrgico de ese esquema o de mínima reconvertirlo en un cuarteto para sostener esa plaza que detenta desde 2016.
Sobre esos escenarios giraron las reuniones del lunes pasado en el sindicato gastronómico (Uthgra) que Barrionuevo convocó con sus aliados; la de este martes en la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) entre la “mesa chica” de la CGT y el sector de Hugo Moyano, y la que habrá hoy, con pretensión de síntesis, en la sede del mismo gremio estatal. Para los participantes se trata de extremar los esfuerzos para evitar roces que pudieran frustrar la posibilidad de una encarnación del Consejo Directivo de la organización sin fisuras y con la eventual participación de todos los espacios internos, algo inédito en la historia reciente del sindicalismo tradicional.
La premisa, aunque compartida por todos los protagonistas, choca con la determinación de la “mesa chica” de conducción de la CGT y el grupo de Moyano de revalidar la estructura de trío en la Secretaría General. Mientras dos de los cargos parecen indiscutidos para Daer y Moyano, la tercera pata es el mayor punto de discordia. Y la mayor organización gremial de la Argentina acumula en su historia contemporánea más fracciones producidas en el mismo día de sus cambios de conducción que entendimientos plenarios.
Caló, el mayor promotor de su propia candidatura, reivindica ese espacio sobre dos bases: la natural referencia entre los gremios industriales que tiene la UOM, el más numeroso por cantidad de afiliados y de mayor historial en la CGT, y su antecedente como secretario general de una versión de la central obrera entre 2012 y 2016 que contó con la bendición y el reconocimiento administrativo de Cristina de Kirchner. Barrionuevo, por su parte, alega seguir al frente del espacio denominado “CGT Azul y Blanca” (mermado en los últimos años) y haber sostenido la actual encarnación de la central merced a la continuidad de Acuña en la cima de la estructura junto a Daer, pese a las deserciones y a las crisis internas.
A favor del metalúrgico se cuenta la sociedad que mantiene con el gremio de mecánicos (Smata), que lidera Ricardo Pignanelli, que pareció dar vuelta la página de una historia de recelos y desencuentros entre los principales referencias del sindicalismo industrial. Y, sobre todo, que el kirchnerismo lo visualiza como el más confiable de los nombres circulantes. Barrionuevo, que goza de la popularidad contraria entre los leales a la vicepresidenta, se rodeó este lunes de dirigentes con peso propio como Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad), que arrastran una herida reciente por la pérdida del control de la confederación de gremios del transporte (CATT) de manos de Moyano.
Aquella reunión en la Uhtgra contabilizó a Acuña, Maturano, Mario Caligari (número dos de Fernández en la UTA), Oscar Rojas (maestranza), Julio Piumato (judiciales, UEJN) y un representante de Comercio. Si algo caracteriza a Barrionuevo es su habilidad para cobijar a dirigentes despechados y ponerlos de su lado al menos de manera circunstancial.
El martes, en tanto, los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” de buen diálogo con todos los gobiernos reconfirmaron la participación de Moyano junto a su Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona) en el próximo armado de la CGT. Acudieron al encuentro en UPCN Pablo Moyano, Mario Manrique (adjunto de Pignanelli en Smata) y Omar Plaíni (canillitas) por el sector del camionero, junto Daer y Acuña, al anfitrión, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Rubén Pronotti (segundo de Gerardo Martínez en el gremio de albañiles, Uocra). El tema más urticante, una vez más, fue el tironeo por el tercer escaño en la Secretaría General de la futura CGT.
Hoy desde las 13.30 la sede de UPCN en la calle Moreno volverá a ser el escenario de una CGT “blue” que planteará escenarios unionistas para el Congreso del 11 de noviembre en el predio de Parque Norte, de Comercio. Se prevé la asistencia de la “mesa chica” con los actuales integrantes del Consejo Directivo pero sin participación, en principio, del sector de Moyano. Se trata de explorar un acuerdo que pueda contentar tanto a Caló como a Barrionuevo, dos animadores clave de la actual encarnación de la jefatura de la central.
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