CGT: reclamo por fondos y falta de atención complica adhesión al pacto social
El primer encuentro del año de la "mesa chica" de la central derivó en una ristra de quejas y hasta pases de facturas.
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Antonio Caló y Armando Cavalieri.
Una protesta generalizada de los principales referentes de la CGT por la falta de distribución de fondos hacia las obras sociales sindicales y la escasa participación del sector en la mesa de decisiones del Gobierno introdujo el primer obstáculo en la relación con el oficialismo y, en consecuencia, con vistas al acuerdo económico y social que impulsa Alberto Fernández con las cámaras empresarias. El malestar quedó patente ayer en una reunión que mantuvo una veintena de dirigentes de la cúpula de la central y que incluso desnudó fricciones internas por la vinculación de cada sector con el Ejecutivo. El debate continuará el 19 de marzo con la primera reunión del año del Consejo Directivo de la organización.
El encuentro, en la sede del sindicato de estatales UPCN, coincidió con el arranque de las discusiones entre cuadros técnicos de la CGT y la Unión Industrial (UIA) con funcionarios por la inminente puesta en marcha de un pacto de precios y salarios incluso antes de la eventual resolución de la crisis por la deuda externa. Y también se produjo en simultáneo con la primera jornada de lock out de las entidades ruralistas, una medida que en el ámbito privado fue rechazada por los sindicalistas pero que no derivará todavía en un pronunciamiento público, demorado justamente por los chispazos con el Gobierno.
El clima hostil no preanuncia, de momento, una crisis de mayor magnitud con la gestión de Fernández. Pero anticipa poca propensión a colaborar en momentos en que el Ejecutivo espera convencer a los principales gremialistas de la necesidad de congelar las paritarias por todo 2020 y reemplazarlas por una pauta salarial general ajustada a la inflación, como anticipó este diario. En términos económicos, la principal queja está apuntada a la escasez de flujos hacia las obras sociales desde el arranque de la gestión de Fernández.
Sobre este último punto la mirada más crítica fue apuntada al ministro de Salud, Ginés González García. El (poco) resultado económico registrado por los gremios hasta ahora reforzó la desilusión que representó para la CGT que el ministro rechazara la nominación de David Aruachan, hombre del sistema de obras sociales, para encabezar la estratégica Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) y pusiera en ese lugar a Eugenio Zanarini, de su absoluta confianza.
Los responsables de las prestadoras sindicales alegan que desde enero se interrumpieron los pagos, tanto los corrientes por tratamientos complejos cubiertos y pendientes de reembolsos, como los de discapacidad que deberían ser saldados de manera automática. En la SSS admitieron la existencia de demoras pero las atribuyeron a la implementación de nuevos controles, y dijeron que en los próximos días se reanudarán los pagos.
La otra protesta generalizada ayer tuvo un carácter más político. Con la excepción del Ministerio de Trabajo, a cargo de Claudio Moroni y a quien destacaron, los gremialistas señalaron que en el resto de las áreas cualquier gestión termina frenada por la coexistencia de funcionarios que responden, en una misma repartición, a Fernández, Cristina de Kirchner y Sergio Massa. El dueño de casa, Andrés Rodríguez (UPCN), y el jefe del gremio de albañiles (Uocra), Gerardo Martínez (reveló que su sindicato perdió unos 30 mil empleos en los dos primeros meses del año), coincidieron en atribuirle al Gabinete falta de cohesión y conducción política. Y remarcaron la necesidad de una mayor participación de la CGT en las decisiones ejecutivas.
Un ejemplo fue el del llamado al Consejo Económico y Social. Si bien casi en paralelo se desarrolló en Economía el encuentro a nivel técnico entre la CGT y la UIA, con funcionarios de otras carteras como Desarrollo Productivo y Trabajo, en la “mesa chica” ampliada de la central obrera alegaron no tener conocimiento de los más elementales detalles de esa propuesta del Gobierno. Los técnicos que habían acudido a aquella reunión no alcanzaron a informarles a los dirigentes sindicales pero en diálogo con este diario admitieron que apenas hubo un intercambio de diagnóstico económico y un repaso de la eventual metodología de trabajo que tendrá el ámbito de discusión.
En este ítem surgió de manera inesperada un pase de facturas: mientras Héctor Daer, cosecretario general de la CGT, exponía sobre la convocatoria oficial a los cuadros técnicos, Carlos Acuña, su par y vocero de Luis Barrionuevo en la central, alegó no estar al tanto ni de esa reunión ni de otras de las que, dijo, terminaba por enterarse a través de los diarios. Acuña venía de dar una nota discordante en el sindicalismo tradicional al hacer públicas, semanas atrás, sus quejas por la falta de atención del Ejecutivo a los inconvenientes de los gremios.
Además de los dos secretarios generales, del dueño de casa y de Martínez participaron ayer del encuentro Armando Cavalieri (Comercio), Antonio Caló (metalúrgicos), Hugo Benítez (textiles), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Sergio Romero (docentes, UDA), Juan Carlos Schmid (portuarios), Julio Piumato (judiciales), Omar Maturano (maquinistas de trenes), Mario Caligari (colectiveros, UTA), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), Carlos Frigerio (cerveceros), Jorge Sola (personal del seguro) y Carlos Sueiro (Aduana).




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