La sucesión de asunciones, al menos sirvió para aplacar algunos “ruidos” como el del desplazamiento algo escandaloso de Felipe Sola de la Cancillería, para ser sustituido por un ahora silencioso Santiago Cafiero. Esto sin mencionar el raro enroque de Jorge Neme de Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, que pasó como Nº 2 de Jefatura de Gabinete, mientras que su antecesora en el cargo, Cecilia Todesca, se fue con Cafiero al cargo de Neme.
Ni lerdo ni perezoso, el Jefe de la Ciudad, Rodríguez Larreta, antes de viajar a los EEUU, salió inmediatamente al cruce en el tema de los barbijos, casi en una estrecha marca hombre a hombre, “saludando” que “la Nación continúe la línea de la Ciudad” en el tema de aumentar las liberaciones, aunque diferenciándose ahora respecto a eliminar totalmente el uso de los vapuleados barbijos en el aire libre (algo que luego se relativizó también en la Nación), igual que en el tema de reducción de los aforos. “¿Y ahora volverán de una vez los bancos sin turno???”, preguntaban molestos en una mesa de empresarios respecto a este sector clave para la comunidad de negocios, y que sigue con restricciones de operatoria.
Pero aunque los “nuevos” se movieron rápido, recibieron de herencia algunos problemas complicados. Por caso, para Aníbal Fernández, uno de los arrastres de Frederic se evidenció en el nuevo intrusamiento de aparentes mapuches, en la Cuesta del Ternero en Río Negro, al igual que los casos anteriores en Villa Mascardi.
Sin embargo, y sin ruido, al menos este último se habría ya solucionado, lo que obligó a preguntarse: "¿porque Frederic no actuó con la misma celeridad?”, según se escuchó en un parador de Cariló, al tiempo que ahora crecen las expectativas sobre todos los intrusamientos anteriores, además, de la resolución del “Caso Mapuche” que mantienen en vilo a varias localidades del sur.
En cuanto a Dominguez, el tema central va por el lado de la flexibilización de las exportaciones de carne vacuna, aunque sea para los cortes “vaca china”, y que están restringidas desde mediados de mayo. El asunto es que nadie quiere hacer frente ahora a una eventual suba del precio al consumo antes de las elecciones de noviembre, algo que bien puede suceder igual si se vuelca más dinero a la gente.
En realidad, hay bastante coincidencia entre los operadores, en que el actual debilitamiento relativo de los precios se debe básicamente a la caída del poder de compra de la población, más que al nivel de la oferta, y eso Dominguez lo sabe. Pero además, la falta de llenado de las instalaciones de engorde a corral, y una mayor liquidez en la plaza, ponen a los funcionarios en una encrucijada que deben acordar más con los frigoríficos e hipermercados, que con las entidades del campo (con las que se reunirá esta semana), aunque estas ya cuentan con el respaldo de varios gobernadores.
Por otro lado, “los más de u$s 400 millones que ya le costó la medida a los ingresos de divisas de exportación, ni el impacto negativo en la credibilidad de los países compradores, tienen solución”, comentaban en la misma mesa anterior.
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