Jaunarena fue el centro de la escena en el Senado

Política

Muchos quedaron sorprendidos en la ceremonia donde el Senado de la Nación le otorgó al tres veces ministro de Defensa de la Nación Horacio Jaunarena el premio a la trayectoria Domingo Sarmiento. Respetado por su honorabilidad y compromiso con la República y las Fuerzas Armadas fue homenajeado por Juan Manuel Casella, Rafael Pascual, Marcelo García, Jesús Rodríguez, Elva Roulet, Adalberto Rodríguez Giavarini, Daniel Larriqueta, Mónica Almada, Liliana Barela, Ángel Rosas, Ricardo gil Lavedra, José Ignacio López, Luis Borsani, José María Lladós, los generales Luis Pierri y Julio Hang, intelectuales como María Sáenz Quesada y Marcos Aguinis, Jorge Vanossi, conservadores como Manuel Solanet y Enrique Pinedo, peronistas como Rodolfo Díaz y Miguel Ángel Toma. Todo había sido organizado por Julio Martínez que, como hombre de Defensa, invitó también al nuevo ministro Agustín Rossi. En realidad, la sorpresa llegó allí de la mano de Eduardo Duhalde. Cuando todos esperaban que se refiriera a Horacio Jaunarena, se paró, solicitó un banquito, ya que por su estatura no alcanzaba el micrófono, y realizó un panegírico de su trayectoria política, como si hubiera olvidado de que se trataba la ceremonia. Siguiendo las declaraciones efectuadas con motivo de la muerte de Fernando de la Rúa, donde explícitamente sostuvo... “que tal vez algo tuve que ver con la caída de ese Gobierno”..., abundó refiriéndose a su larga sociedad política mantenida con Raúl Alfonsín, quien lo llevó a gobernar en conjunto durante 8 años la provincia de Buenos Aires y, en 2002, acatar su pedido sin aceptación de negativa para asumir como presidente de la República. Faltó que agregara que sus ideas “productivistas” habían sido desechadas en las urnas por la ciudadanía.

Literalmente dijo que Alfonsín lo llamó 9 veces, contabilizados por Chiche cominándolo a aceptar el cargo y que él puso condiciones: un acuerdo parlamentario para aprobar las leyes, repartirse el gabinete y aceptar la oposición de la corte sobre las medidas a tomar. O sea, podría interpretarse como la descripción del golpe civil que terminó con la Convertibilidad, la reforma laboral, los marcos legales y contratos vigentes en el país y obviamente el Gobierno de De la Rúa. Una vez más Duhlade dijo que la situación actual es peor que la de 2002, que los políticos que no avanzan en pactos son estúpidos y que él se define como el presidente más comprometido con la producción y el trabajo. Preguntó cuanto tiempo tenía para seguir hablando, algunos estuvieron tentados a decirle que si era sobre Jaunarena, lo que deseara.

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