20 de noviembre 2002 - 00:00

Chiche intenta remediar fallas

Comprensible actitud de la esposa del Presidente: Chiche Duhalde se instala en Tucumán con un gabinete social para atender los casos de desnutrición extrema y, simultáneamente, lanza el lunes otro plan llamado Rescate para evitar que se mueran más niños de hambre. Es probable que, sin la presencia de la primera dama, operativos semejantes de ayuda se repartirán en varias provincias que también registran víctimas infantiles. Para asegurar el control, casi una intervención, viaja, además, el médico y secretario general José Pampuro, un aliado e íntimo de la primera dama.

Si bien el gobierno no parece demorarse para enfrentar estas calamidades, lo sorprendente no sólo es que ocurran sino que además sucedan bajo una administración que ha hecho de la asistencia social una causa personal. Se diseñó durante meses una ingeniería notable para cubrir necesidades de dos millones de personas (los planes Jefas y Jefes de Hogar) e, imprevistamente, se descubre que ese esquema no llega a determinados lugares. Ni protege a indigentes exhaustos. Cuesta aceptar que se registren estos episodios de hambre mortal y desnutrición extendida con tanta cobertura del gobierno para impedirlo, con la intervención directa de la esposa del Presidente y un respaldo de mujeres bonaerenses propias sólo dedicadas a esta tarea.

• Disculpas

Ha habido una falla grave en este dispositivo, pues no se trata de un caso aislado. Aunque, al principio, desde algún sector oficial se disculpaban explicando que se trataba del caso de padres alcohólicos que, aparte de la desnutrición, habían sumido a sus hijos en tal estado de insalubridad que, aun bien comidos, igual hubieran muerto por parásitos y bacterias. Lo cierto es que el caso observa antecedentes, también una secuela, no solamente focalizada en Tucumán, una de las provincias más cuidadas por el propio Duhalde para su emprendimiento político a la hora de sumar gobernadores (recordar que Julio Miranda era parte del trío más cercano a la Casa Rosada).

Por lo tanto, si bien debe rescatarse la actitud urgente por enfrentar estos casos, también convendría repasar la impericia oficial que procedió hasta ahora. Más cuando el Presidente seguía los pasos de su mujer con un solo objetivo social.

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