Chiche será candidata pero Solá no sabe a qué
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Los seguidores del Presidente y su esposa elogian el crecimiento político que se verificó en ella desde que la pareja asumió el poder. Los testimonios se multiplican: «gran funcionaria», «no sólo tiene sensibilidad social, también sabe administrar», «sorprendió al Fondo y al Banco Mundial con su conocimiento sobre políticas sociales» y elogios por el estilo. Esta onda laudatoria coronó con el razonamiento de un sencillo puntero del conurbano, que se interrogó ayer en la sede del PJ bonaerense, de Avenida de Mayo: «Si es la dueña de casa, ¿por qué la vamos a guardar en la piecita del fondo?». Nadie supo dar respuesta, más allá del previsible «a Felipe hay que respetarle el cargo». Si hasta un fanático se preguntó: «¿Y Felipe no puede ir de vice? ¿O Chiche es peor que Ruckauf?».
• Costo
Solá tiene pocos instrumentos para defenderse de esta presión que lo convertiría en un candidato imposible. La precipitación bonaerense para asegurarse las listas locales y ponerse a salvo del resultado nacional del 27 de abril tiene un costo para Felipe. Con la fecha de las internas clavada el 30 de marzo, el gobernador no tiene ya margen para diferenciarse de los Duhalde y presionarlos, como indicaba aquel proyecto inicial de su gestión, cuando el mundo bonaerense se venía abajo y el viceministro de Seguridad, Marcelo Saín, denunciaba que los dirigentes de la provincia se beneficiaban económicamente con el delito común a través de la Policía. Ahora a Solá sólo le queda disciplinarse con los Duhalde, como se advertirá hoy, con la «Colorada» Teresa cantando la marcha al lado de «Lupín» y su señora, en Lanús, como la cantó junto a Adolfo Rodríguez Saá en el Luna Park, cuando todavía no se sentía la sujeción al Presidente. En rigor, la elasticidad coral de su señora es casi lo único que le queda a Solá para preservar su autonomía y presionar a quienes lo quieren subalterno: a Teresa todavía le queda un dúo con Carlos Menem para presionar al aparato.



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