El Plan Integral de Puesta en marcha de la Ciudad de Buenos Aires se ralentizó debido al comportamiento la pandemia que viene arrojando altos números de contagiados y fallecidos con el temor de un colapso en el sistema de salud. En las últimas dos semanas estaba prevista la implementación de una segunda etapa que espera hasta ahora.
Cuarentena porteña: ya se habilitaron industrias y 93% de los comercios
La apertura gradual de actividades económicas espera continuar a partir del lunes en la Ciudad de Buenos Aires, pero se estira plan de Larreta a noviembre, aproximadamente.
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Flexible. El aislamiento porteño avanzó en apertura de actividades comerciales, industriales y recreación.
De todos modos, aunque se postergó dos semanas esa segunda fase del plan de seis pasos que proyectó el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, la Ciudad intentará darle inicio, con más gradualidad a partir del lunes próximo.
La falta de control sobre el cumplimiento de las normas básicas es uno de los inconvenientes para extender más la apertura, que viene apelando a la “responsabilidad social” sin demasiado eco.
Hasta ahora, sin embargo la apertura es extensa en el territorio porteño, aunque restan tildar como permitidos grandes rubros que activan la economía en la Ciudad de Buenos Aires pero que a la vez impactan en mayor movilidad con el riesgo que eso implica.
Desde que se inició la flexibilización en mayo, aun con un episodio de marcha atrás que obligó a cerrar nuevamente comercios minoristas, la Ciudad ya habilitó para su funcionamiento al 93% de los locales de venta minorista con atención al público, incluidos los rubros de indumentaria y calzado que, por sus particularidades, fueron los últimos en activarse. El resto está todo habilitado para funcionar, excepto los locales de shopping para los cuales se contempló una apertura en etapas que, de iniciarse, comenzaría con la posibilidad de ir a retirar pedidos a los locales intentando evitar que concentraciones de personas paseando dentro de espacios cerrados.
Otro rubro en espera, por la propagación de contagios que podría provocar, es la gastronomía a pleno, considerando que los locales ya habilitados para el sistema de comida para llevar. La segunda fase del plan Larreta incluye poder comer en mesas al aire libre pero sin servicio, es decir que los clientes busquen su compra en el mostrador, pero ya está resignado el jefe de Gobierno a incorporar esa modalidad en una etapa posterior y, también gradualmente, llegar a permitir el funcionamiento con normalidad, pero con protocolos.
La actividad industrial, que engloba más de 7 mil establecimientos en el distrito porteño ya se encuentra también con permisos para funcionar desde que comenzó la actual temporada de aislamiento obligatorio.
Lo mismo ocurre con servicios de profesionales, cartilla que se completaría a partir del lunes, teniendo en cuenta que aún faltan algunos y hay habilitados pero para atender solamente una vez por semana.
Otra actividad que está en espera es la construcción que, de acuerdo al plan de Larreta comenzaría a reactivarse con límite de metros cuadrados a partir de la etapa 3 del Plan Integral que por el momento está lejos de implementarse, ya que recién a partir del lunes podría ponerse en marcha una parte de la segunda fase.
De la misma manera se ve afectado todo lo relativo al turismo como la hotelería que está incluida para reiniciar sus actividades a partir de la tercera etapa como también para entonces se permitiría el trabajo de personal de casas de familia que vivan cerca del domicilio de los empleadores.
A todo eso se agrega que también están permitidos los paseos diarios con niños, salir a correr y a hacer todo tipo de compras y se habilitarían ahora deportes personales que por ser individuales no reportarían grandes riesgos de contagios de coronavirus. Quedan en espera para poder funcionar, los gimnasios, entre otras actividades.
El otro tema, más complicado, es la vuelta a clases, una decisión que debe ser coordinada con el Gobierno nacional de acuerdo al proyecto porteño de salida del aislamiento obligatorio, lo mismo que la utilización del transporte público, por ahora exclusivo para personas que se desempeñan en tareas esenciales, como la Salud.
De esa manera, si cada etapa está prevista para quince días, restarían más de dos meses para que la Ciudad, como dice el mismo plan tenga su “vuelta a la normalidad”.
Todo, claro dependerá de cómo continúe la situación sanitaria que, para la Ciudad de Buenos Aires se presenta ahora “estable”, pero con “casos altos”, argumentos con los cuales defiende Larreta su posición de incorporar más actividades habilitadas en un tironeo con la provincia de Buenos Aires, más inclinada a mantener lo que ya está funcionando pero no avanzar, al considerar que hace semanas que se manifiesta no solamente un aumento dramático de contagios sino también de fallecidos por covid 19.




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