Las otras curvas de la pandemia en la Capital

Política

El Gobierno porteño está atento a la posibilidad de un disparo de casos de Covid-19, para repensar la apertura, que en lo económico está aplanada.

La flexibilización de la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires, con poca actividad por abrir, más los controles de ingreso y egreso al distrito, por ahora no se miden en términos sanitarios. Al menos, el Gobierno porteño tiene planificado esperar para ver ese impacto que, en la etapa anterior cuando hubo aumentos de contagios por coronavirus (“se quintuplicó”, dijo Horacio Rodríguez Larreta), se enfocó esa suba a la situación que se agravaba en villas y asentamientos de la Ciudad. La realización de más testeos también da más casos que conforman hoy los peores días de la epidemia en la geografía más castigada del país, junto con el conurbano bonaerense.

En el cuarto día de una nueva flexibilización que permitió la apertura de los locales de venta de indumentaria y calzado, ya suman 120 negocios con las persianas abiertas para atender al público. De esa manera quedan relegados por no estar autorizados a atender, unos 20 mil minoristas de rubros como peluquerías o servicios personales más los de diversos ramos que están en las consideradas avenidas de centros comerciales donde la aglomeración de personas hace riesgosa su apertura. Como sea, es casi toda la actividad de los minoristas porteños la que está funcionando a partir de esta semana, pero sin lograr mejores ingresos.

En la primera etapa de la apertura, que se inició el pasado 12 de mayo, los comerciantes dieron cuenta de una facturación equivalente en promedio al 30% de lo que vendían antes del inicio del aislamiento preventivo y obligatorio. Esta semana, los rubros de zapatos y ropa no llegan a esa cuenta.

De acuerdo a los datos del Gobierno porteño, ayer 95 % de los negocios que abrieron sus puertas cumplieron las indicaciones de seguridad y protocolos, que controlaron 206 inspectores en 37 puntos de los Centros Comerciales de la Ciudad. No hubo multas ni clausuras para 14.600 locales relevados, pero se contabilizó que el de los negocios habilitados para comenzar a atender al público, lo hizo el 75%, mientras que la facturación promedió 27% y el cumplimiento del protocolo sanitario se observó en el 95% de los casos.

De los locales dedicados a la venta de calzado, abrió el 80% y también, de acuerdo a los guarismos que comunica el Gobierno porteño, la facturación promedió 27% con respecto a la etapa anterior a la cuarentena que comenzó el 20 de marzo.

Así “del total de los comercios habilitados para funcionar, el 80% abrió sus puertas con un promedio de facturación del 27%.”, detallaron los funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires.

Otro dato que monitorea a diario el Gobierno porteño, es la circulación en el mismo distrito y en las autopistas que le dan acceso, como el uso del transporte público. Los datos ponen en evidencia la mayor circulación como producto de más actividad comercial.

En ese sentido, ayer viajó 8% más de personas que la semana pasada en subte, 6% más en trenes y 14% más en colectivos (2.465.000 pasajeros), mientras que ayer por la mañana los sensores que tiene la Secretaría de Transporte en las principales avenidas porteñas contabilizaban 22 mil vehículos, 2% menos que el miércoles pero 2 % más que la semana pasada.

De esa manera la curva de la economía porteña está aplanada sin lograr remontar por ahora, mientras la circulación aumenta en el distrito y arriesga una marcha atrás en la flexibilización del aislamiento.

El Gobierno porteño espera evaluar la semana próxima el impacto en la curva de contagios con la idea de cerrar actividades si la cifra pegara un salto que podría considerarse el pico. En principio, la marca de alerta estaría fijada en los 1.000 contagios en un día, para repensar el aislamiento en medio de la tensión que con el Gobierno.

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