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La Justicia ya se coló en la pelea radical. En las intervenciones
que analiza el juez Ariel Lijo no sólo está en juego
la interna entre los radicales R y K, sino también el armado
de listas para diputados y senadores en las provincias.
En agosto, todos los partidos tienen que armar las listas a diputados y senadores en las provincias. Mendoza ya no es un problema para la UCR: la Cámara ratificó la intervención partidaria y el gobernador Julio Cobos debió formar un partido propio para ir a elecciones.
El caso de Río Negro puede ser igual pero aún está sustanciándose una medida de no innovar que dictó el juez Ariel Lijo ante la apelación a la intervención radical que presentó Pablo Verani. Después de la feria judicial habrá resolución de la Cámara Federal.
En Santiago del Estero, Morales, como presidente del comité nacional, optó por pedir la desafiliación del gobernador Gerardo Zamora, y Corrientes está intervenida. La situación puede ser distinta, pero en todos esos casos, la UCR irá a elecciones para diputados, al menos, con listas divididas. Los radicales-K votarán por su lado y mermarán la recolección de votos hacia un bloque unificado en el Congreso. A esa realidad hay que sumar otra, doblemente complicada: en la provincia de Buenos Aires van tres listas: la que lleva a Jorge Sarghini como candidato a gobernador y como diputados a peronistas y aliados de Federico Storani; la que impulsa Ricardo Alfonsín, ambos con Lavagna como candidato, y la que arma Margarita Stolbizer, pero con Elisa Carrió a la cabeza.
Así no solo la Concertación complica, sino también la candidatura presidencial de Roberto Lavagna. Ayer Morales salió a ratificar que «la adhesión a Roberto Lavagna decidida durante la última convención nacional del partido es totalmente legítima». Morales atribuye cualquier duda sobre esa decisión de la convención a «una maniobra del gobierno de Kirchner», en la que incluye una «sospechosa» demora de la Justicia.
Lo cierto es que la convención de Avellaneda se realizó el 23 y el 24 de marzo pasado. El 28 de ese mes, Stolbizer presentó la impugnación a esa convención donde se optó por el apoyo a Lavagna. Pero el juzgado de Lijo está decidiendo recién ahora sobre la cuestión, justo cuando se están venciendo los plazos para la presentación de las listas.
La cuestión no es menor: Lijo debe determinar la validez de la convención que avaló el acompañamiento a Lavagna y el armado de la fórmula presidencial y sobre dos decisiones más que se tomaron allí: las intervenciones de la convención bonaerense y de la UCR de Río Negro.
Para Morales no existe peligro de que la Justicia tome una decisión distinta de la que falló para el caso de Mendoza. Para Stolbizer, la Justicia «va camino de dejar a Lavagna sin el sostén nacional de la UCR».
«Denunciamos una maniobra del gobierno para perjudicar a los únicos que podemos ganarle a Cristina. Los datos de sus propias encuestas nos dan en segundo lugar; por eso lo hacen», dijo Morales ayer. «Llama la atención que esta presentación que se realizó en marzo se esté resolviendo recién ahora, en agosto. ¿Por qué no tomaron indagatoria hace tres meses?». Lijo citó a declarar al presidente y al vice de la convención nacional, Adolfo Stubrin y Juan Manuel Moure.
El problema de la complicación judicial es que la UCR puede entrar en un torbellino similar al que vivió el peronismo en 2003, cuando ninguno de los candidatos pudo finalmente usar el sello del PJ. El problema es que el justicialismo como partido puede no existir legalmente sin generar demasiadas consecuencias. En el radicalismo, el armado nacional partidario es hoy el principal activo tangible que pueden mostrar.




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