Comentarios políticos de este fin de semana
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Luisa González: "América Latina debería construir un bloque como la UE, más allá de la ideología de los gobiernos de turno"
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Sobreseyeron a Claudio "Chiqui" Tapia en una causa por presunto lavado de dinero
Santiago Montoya y Roberto Lavagna
«La Nación».
«La Nación».
La columna de Grondona, ayer, consiste en una especie de consejo-programa para los políticos que quieran enfrentar a Néstor Kirchner y derrotarlo. Los puntos centrales de esa «hoja de ruta» son los siguientes:
VAN DER KOOY, EDUARDO.
« Clarín».
Poca información y mucho mensaje oficial desarrolló ayer Van der Kooy en su nota del monopolio «Clarín». Se extiende largamente sobre la fortaleza del gobierno y la debilidad de la oposición y toma en serio la idea de Néstor Kirchner de llamar a una concertación, como la que se realizó en Chile en las postrimerías de la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, Van der Kooy aconseja que sería mejor ejemplo el del Olivo italiano. No explica el por qué de su receta. Tampoco dice que tanto el modelo chileno como el italiano se hicieron posibles porque no había una figura excluyente como es la de Kirchner. Es decir: nadie imagina que la primera puntada del tejido que se realizó en Chile o en Italia haya sido la convocatoria a una plaza para exaltar a un líder político determinado.
Adelanta el columnista que Kirchner está pensando en un mínimo cambio de gabinete. ¿Se refiere al reemplazo de Aníbal Fernández? También consigna que Alberto Fernández se reunió con Guillermo Nielsen, el secretario de Hacienda porteño a quien Jorge Telerman designó para pesar del Ejecutivo nacional. Al parecer, quedó superado el malestar. Finalmente, Van der Kooy informa que no se suspendieron las exportaciones de trigo de manera fulminante por un consejo de Felisa Miceli, quien se impuso al criterio de Guillermo Moreno.
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/ 12».
De regreso del túnel del tiempo, adonde sigue peleando consigo mismo por hechos de hace más de tres décadas (tema de sus últimas notas), el columnista vuelve a la actualidadde la plaza del próximo jueves. Imaginareproducir en su nota los borradores del discurso que improvisará el Presidente; es imaginable que se los haya cedido Néstor Kirchner como material para su tarea, o también que el propio Verbitsky haya confeccionado ese borrador para uso del Presidente.
Lo más probable es que sea esto último si se repara en lo más útil de la nota, que son las recomendaciones que le hace al Presidente sobre el final del largo texto. Este se desangra reproduciendo los logros del gobierno Kirchner en los mismos términos que las gacetillas y solicitadas oficiales. Ese camino triunfal puede fracasar, termina diciendo Verbitsky, si el Presidente no cumple con un mínimo programa que sintetiza al final de su columna: no gobernar con los partidos tradicionales -algo que sí hace Kirchner en su provincia donde nunca ha abandonado la presidencia del PJ local-, capturar a los radicales a los que les gusta su gestión -algo obvio, ya que el peronismo del ciclo Duhalde-Kirchner en realidad aplica el programa de lo que fue la Alianza UCRFrepaso, incluso con muchos de los funcionarios de aquella gestión que no pudo cumplirlo-. Además le pide no escuche las críticas de los empresarios al programa del laboralista Héctor Recalde e identifica a la empresa que, según Kirchner -sin mencionarla en los reportajes de ayer- tenía ganancias de 33% y pedía aumento de precios (Coca-Cola). También le hace decir a Kirchner algo que ya expuso este diario: que el modelo de la concertación chilena no puede inspirar en nada a este gobierno.
A la Sociedad Rural, directamente se la amenaza con una sorpresiva respuesta que le dará el gobierno «política, pero no sólo política» a sus quejas por la política agraria que, afirma, pretenden la «deslegitimación democrática» del gobierno. Equivale a llamar golpista a ese sector. Esta expresión es una marca en el orillo del oficialismo y va siempre de la mano de otra, que también reproduce Verbitsky, y que es la mención a las altas -aunque improbables- marcas de popularidad del Presidente. El remate es la mejor simplificación posible sobre la reaparición de Roberto Lavagna: según el columnista es el candidato de la oposición de derecha argentina, pero que sólo tendría virtualidad en una hipótesis de catástrofe que le pide al Presidente evite usando la plaza del 25 «como disuasivo». Casi un parte de inteligencia.




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