Comentarios políticos de este fin de semana
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La CGT anticipó que analiza una medida "mucho más fuerte" después de la marcha del 1° de mayo
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Milei ya gastó más de $4.700 millones en viajes al exterior en lo que va de su mandato
Néstor Kirchner y Jorge Bergoglio
«La Nación».
«Clarín».
Como los demás columnistas del domingo, dedica su entrega a glosar la pelea entre la Iglesia y el gobierno. No agrega información a lo que se supo durante la semana pasada, pero intenta ahondar en la personalidad de Néstor Kirchner y Jorge Bergoglio. Este es un hombre de exterior suave pero interior fuerte que cree, como los demás obispos, que la institucionalidad del país debe preservarse, por caso, poniendo freno a reelecciones indefinidas. Frente al caso Rovira, informa Van der Kooy que los gobernadores de Tucumán y de Jujuy «acordaron» con sus obispos reformas con sólo un mandato más de gobierno.
Kirchner parece pedir autocríticas a una Iglesia que dice Bergoglio ya las hizo: éste suma como reproche que hay una mano del gobierno que alentó el libro de Horacio Verbitsky en el cual se intenta mezclarlo al cardenal en la historia negra de los 70.
Como ocurre con Wainfeld («Página/12»), quizás por abrevar en las mismas fuentes (informativas, se entiende), este columnista repite el argumento sobre la contraola que generó la reapertura de los juicios a ex militares por delitos aberrantes. Le agrega un tono de crítica poco usual en el monopolio «Clarín» cuando califica la actitud con que Kirchner encara esa revisión de «intolerante» y acompañando los hechos con «exacerbación y discordia».
WAINFELD, MARIO.
«Página/12».
Este columnista desarrolla con claridad la doctrina oficial del gobierno respecto de la actuación de la Iglesia en los actuales conflictos. Textualmente dice Wainfeld: «La Iglesia es la punta de lanza contra variados avances sociales y políticos en los que el gobierno ha participado en proporciones variadas». Este axioma lo glosa el columnista a propósito de la no aparición del testigo Julio López, que declaró en la causa Etchecolatz. Esa glosa anota las amenazas a jueces, fiscales y activistas de organizaciones defensoras de los derechos humanos en la misma columna de los « dinosaurios confesos» -que es como designa a los participantes del acto por los militares caídos en Plaza de Mayo- y también los reproches de la oposición a las responsabilidades del gobierno en la protección de los testigos en peligro.
El razonamiento lo corona este columnista con una ironía: quienes decían que era gratuito reabrir los juicios por delitos aberrantes observan ahora que eso sí tenía costo, a ver por esas reacciones jurásicas. Lo que no termina de demostrar es si esas respuestas tienen entidad política o si son otra construcción del oficialismo de un adversario con quien polemizar con ventaja. A eso lleva la columna, que saca conclusiones falaces de argumentos acertados, el principal de ellos «¿quién no estaría a favor del castigo de los culpables de crímenes?», quizá como muestra del desconcierto con que el gobierno enfrenta esta nueva crisis que lo pone a la retaguardia de los hechos.




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