Comentarios políticos de este fin de semana
-
La Fundación Libertad volverá a reunir a Milei y Macri en su tradicional cena anual
-
Malvinas: Quirno ratificó la intención argentina de "reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido"
Carlos Sancho y Carlos Menem
«La Nación».
En el curso de la charla hastaencuentra una disculpa a la agresividad de sus comprovincianos cuando protestan. Es un rasgo étnico, prefiere creer, antes que admitir responsabilidades propias y ajenas en los incidentes:
Muy útil también el dato que recoge Morales Solá en éste que es el mejor panorama publicado en los diarios de ayer domingo: se ocupó personalmente de arreglar la querella entre el gobierno de Hugo Chávez y la empresa Techint, en trámite que incluyó un reto al bolivariano por mandarle mensajes a través de los diarios: «(Con Techint) hice todo. Una cosa son los problemas locales y coyunturales que podamos tener con esa empresa y otra cosa es mi obligación de defenderla en el exterior. Le dije a Chávez que es una empresa argentina y que yo no quiero enterarme de sus problemas leyendo los diarios. Debió llamarme antes y contarme el problema. Pero Chávez es como es. El problema de Techint en Venezuela está resuelto ahora. (...) No estoy acusando a nadie. Creo, además, que Paolo Rocca es uno de los tres mejores empresarios argentinos. (...) Cuando hablo de un problema entre privados, estoy aludiendo a posibles actos de corrupción de ejecutivos de las empresas, sobre todo de Skanska. (...) No hay ninguna prueba por ahora, pero yo no puedo asegurar que no haya algún funcionario desleal o corrupto. Se irá en el acto.»
Esta intervención en favor de Techint habrá halagado al periodista de «La Nación»; Paolo Rocca también es un prócer para ese diario desde que desembolsó a título personal unos dineros que le permitieron a la familia Saguier sobrellevar una crisis financiera. Esta relación se explica por la sociedad Techint-«La Nación» en la construcción de la torre sobre la calle Madero y Bouchard.
Incluye el servicio de Morales Solá, de postre, un «cameo» de Cristina de Kirchner sobre las relaciones entre el gobierno y la Iglesia católica: «Este es un país laico y hemos hecho tal vez la única hazaña de llevarnos bien entre todas las religiones. No echemos a perder esa conquista mezclando política y religión».
Sobre la candidatura, dice él: «Ella subió mucho y ahora estamos casi empatados». Ella responde, ruborizándose: «No me hagan hablar de eso ahora. Los votos se cuentan de a uno y después de las seis de la tarde del domingo de elecciones. Todo lo demás es relativo y cambiante».
VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».
Este columnista parece haber tenido a su alcance el testimonio del Presidente hablando en Olivos, aunque se privó de reproducir textualmente las palabras de Néstor Kirchner, como sí lo hace Joaquín Morales Solá en «La Nación». Contiene la reflexión del propio Kirchner sobre la agresividad táctica en las negociaciones («no se empecina cuando avizora el precipicio»).
Con ánimo crítico, como ocurre en el monopolio en el último mes, le reprocha Van der Kooy al Presidente no haber montado instituciones en su provincia que pudieran evitar la crisis en Santa Cruz. Recoge, sin embargo, la justificación que esgrime el gobierno de que los problemas estallan en esa provincia no porque haya crisis sino porque es la cuna del Presidente y sus adversarios (Iglesia, radicales que querrían un adelantamiento de las elecciones provinciales, izquierdistas) aprovechan para golpearlo en su flanco más débil. El columnista también entiende que es una quimera el proyecto de dejarla a la esposa como presidenta este año para regresar en 2011. Imagina,como muchos, el disparate de un Kirchner que buscaría desde el llano lo que no logró como presidente.
Es útil el dato que aporta Van der Kooy sobre Roberto Lavagna: si Cristina es candidata, elegirá a una mujer como vice.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Embriagado como muchos intelectuales con la música de las palabras, el profesor dedica media columna a explicar la etimología de «feudo». Lo hace para preguntarse si los gobernadores del estilo de Menem, Kirchner, Rodríguez Saá, Romero, Romero Feris o Juárez son señores feudales. El mismo concluye que no. ¿Para qué tanta etimología?, se pregunta el lector. Tampoco Grondona atina a hacer una tipología de los gobernadores argentinos, sobre cuya historia parece conocer bien poco.
Por ejemplo, dice que Carlos Menem quiso nacionalizar un «modelo La Rioja», cuando este presidente hizo desde la Casa Rosada todo lo contrario a lo que había realizado como gobernador. Que era bien poco, tanto que era considerado uno de los mandatarios provinciales de peor performance hasta 1989. Tampoco Menem pudo controlar las crisis en su provincia después de 1989. Pese a adornarla con subsidios y entregas de dinero al margen de los presupuestos (los famosos ATN, ayuda del Tesoro nacional, que se crearon para ayudar a La Rioja), esa provincia vivió renuncias y demás tribulaciones. Tampoco pudo Menem controlar políticamente a La Rioja, que cayó en manos de adversarios de él que llegaron al agravio cuando lo enfrentaron en elecciones (Angel Maza, Jorge Yoma).
¿Quiso Kirchner nacionalizar su experiencia de Santa Cruz? Salvo llenar la burocracia de Buenos Aires con santacruceños de variada ciencia y competencia o haber traído al mismo lote de proveedores de servicios y contratistas, tampoco parece haberlo intentado. No trasladó al orden nacional ni el manejo con los gremios (allá confrontó, en Buenos Aires los hizo socios) ni la política salarial (allí aplicaba básicos bajísimos para contener la protesta amenazando a los revoltosos con no pagarles los adicionales por presentismo, en la Nación promovió no sólo paritarias sino que también consintió escraches a empresarios que no querían o no podían dar aumentos). Privatista a ultranza cuando era gobernador, Kirchner como presidente hizo reestatizaciones y trata de reconstruir el modelo peronista de capitalismo de Estado con control de la inversión pública desde entes estatales o desde los resbaladizos fondos fiduciarios. En suma, nada más extraño al Kirchner presidente que el Kirchner gobernador.




Dejá tu comentario