Comentarios políticos de este fin de semana

Política

VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»


Al columnista le tocó ayer hacer del periodista malo frente al gobierno -otros colegas del monopolio tienen que hacer de buenos ante los Kirchner, según el humor de la semana-. Pocas veces antes Van der Kooy había sido tan duro para calificar al matrimonio presidencial: les dice irresponsables y que se dejan encandilar «por el fragor de la pelea política». Es un insulto porque además esa expresión no explica la conducta de los Kirchner; ¿qué quiere decir que alguien se deja encandilar por la pelea? Más agudo se muestra el periodismo en el rastreo de los argumentos que usa Néstor Kirchner en la disputa con los ruralistas, que busca evocaciones pasatistas, como cuando habla de «patria y antipatria». «El reloj de la historia está detenido», remata el columnista.

También acierta con la reseña de algunas consecuencias del conflicto que el gobierno, a su parecer, se empecina en prolongar de manera de blindar una gestión comprometida por otros flancos. Por ejemplo, la paralización de los proyectos de inversión que estaban en marcha, entre ellos el mitológico tren bala. O el aumento de los seguros marítimos de los barcos que vienen al país, que no saben cuánto tiempo estarán fondeados a la espera que se levanten los cortes de rutas.

Ante esa acumulación de desaciertos políticos, el propio oficialismo ve resquebrajarse al peronismo. Gestos de distanciamiento respecto del gobierno como los de Carlos Reutemann, Juan Schiaretti o Jorge Busti son señales que revelan que el oficialismo también hace agua hacia adentro.

MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»


El columnista brinda otra entrega de sus «no reportajes» a Cristina de Kirchner, de la cual se rescatan algunas expresiones para retener:

  • Las retenciones a la soja no se negociarán.   

  • ¡No hay crisis! Pasa que el gobierno legítimo tomó una decisión legítima y un sector económico la resiste. Punto. No hay más que eso. Es un sector que no quiere al peronismo.

  • Me hubiera gustado ver que la Iglesia hablara en su documento de la distribución de la riqueza. Estuvo bien al pedir el fin del paro.

  • Es fácil hablar de redistribuir la riqueza cuando se está en la oposición. Son sólo palabras. Pero es mucho más complicado llevar el concepto a la práctica desde el gobierno.

  • Están viendo a dos sectores en pugna. No es así. Hay un gobierno y un sector que se resiste a cumplir las decisiones del gobierno, devuelve Cristina Kirchner.

  • El gobierno ha hecho ya las correcciones que debía hacer a la primera resolución sobre las retenciones. Lo que se tenía que hacer se ha hecho. Podemos hablar sobre la leche o sobre los pollos, pero las retenciones no se negocian.   

  • ¿Dónde está el pesimismo? La juventud está entusiasmada con otras cosas.

  • En la interna demócrataganó mi candidato: Barack Obama. Una cosa quedó clara: para ganar la presidencia hay que tener algo más que un marido popular.

    Estas definiciones ( algunas que contradicen afirmaciones anteriores de la Presidente, como la confianza en la candidatura de Hillary Clinton), alimentan las especulaciones de Morales Solá sobre el juego que hacen Néstor y Cristina de Kirchner en esta pelea con el campo. Mientras ella se mantiene en una posición de más rigor intelectual, el ex presidente replica fórmulas ideológicas que endurecen la posibilidad de cualquieracuerdo con el campo.

    VERBITSKY, HORACIO
    «Página/ 12»


    Este columnista-asesor del gobierno sigue descubriendo en la tercera edad nuevas dimensiones de la realidad. Antes fue la Iglesia Católica, a la que se acercó con énfasis de converso para reescribir su historia. Ahora es la evasión impositiva. Para él la utilidad de la puja con el campo es que el gobierno ha tomado nota de la medida en que ese sector lleva sus negocios en la informalidad. Vaya noticia. La economía argentina, y la de muchos países del mundo, están sostenidas por la economía en negro.

    El columnista dedica largas parrafadas a ilustrar las proezas de los evasores del campo, aunque seguramente con menos información que la AFIP, que hace lo que puede para superar el daño de la evasión y la elusión de impuestos en la Argentina. Pero si Verbitsky cree que la crisis del campo se solucionará con la rendición de los evasores ante los altares de la AFIP, revela que está lejos de entender de qué se trata esta crisis.
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