7 de julio 2008 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

Ingrid Betancourt
Ingrid Betancourt
VERBITSKY, HORACIO
«Página/12»


Un viejo chiste contaba que al caerse violentamente un pasajero del colectivo intentó reponerse ante los testigos con esta salida: «Yo me bajo así». Algo por el estilo intenta este columnista oficialista en su relato de la votación del proyecto de retenciones móviles: todas las concesiones que hizo el oficialismo para lograr la magra diferencia de 7 votos por sobre la oposición unificada le parecen aciertos geniales del gobierno y no una sucesión de capitulaciones. Tantas que el nuevo sistema puede terminar siendo más caro que el anterior. Las concesiones a cambio de que saliese la ratificación de la Resolución 125 fue, en sus palabras, las que «organizó el gobierno en torno de un eje definido que le permitiera celebrar alianzas con algún sector que ampliara su mayoría más allá de las fronteras de la propia fuerza» (?). Mandar el tema al Congreso fue «una apuesta de destrabar el conflicto abriendo el juego a la institución expresiva de la voluntad popular» (?).

Fiel a su rol de cronista real, intenta desagraviar a Cristina de Kirchner por las pullas del conservador de Mendoza Omar De Marchi y entiende que quien mejor expresa a la oposición que quedó a sólo 7 votos del oficialismo es el asesino convicto y confeso Carlos Robledo Puch por los términos de su crítica al gobierno en un diario.

MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»


Como su colega de «Clarín» (Eduardo Van der Kooy), el columnista se solaza en describir lo que considera una victoria pírrica del gobierno. Acierta cuando dice que Néstor Kirchner, conductor del gobierno en esta empresa, ha buscado antes vencer que solucionar el conflicto con el campo.

Señala también la serie de derrotas que fue sufriendo el gobierno antes de llegar al Congreso y que reflejan los sucesivos argumentos que fue inventando para justificar las retenciones móviles: primero buscaban frenar la sojización del país, después llevarles dinero a los pobres, ahora es para pagar -como dijo Kirchner- la deuda externa.

El peor daño para el oficialismo es que el peronismo volvió a quedar dividido.

Parecía que había alguna unidad después de la instauración regia de Kirchner como presidente del PJ. Pero a pocas semanas de asumir, parte del bloque del Frente para la Victoria le ha votado en contra. A Simón Lázara sus adversarios le atribuían esta frase: «He destruido muchos partidos en mi vida, pero nunca uno tan grande como la UCR».
De Kirchner podrá decirse que nunca había destruido un partido en tan poco tiempo.

Lo demás es conocido: el frustrado intento de Kirchner de subirse a una bandeja de Diputados a jalear a sus militantes, la futilidad del tanto esfuerzo para una ley que regirá por 60 días, y la inquina irreparable que ha nacido entre Julio Cobos y la presidente Kirchner, más grande que otras crisis vicepresidenciales como las de Chacho Alvarez o Daniel Scioli.

VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»


También pone en la escena a Pirro para contar la votación en Diputados. Señala apuntes interesantes, como el festejo con vino y champán en Olivos luego de conocerse el resultado. Seguramente se consumen esas vituallas en la residencia presidencial los sábados a mediodía -hora cuando fue la votación-. También es útil para entender lo que pasó la observación de que nunca los dirigentes del campo fueron criticados en los discursos, ni en el oficialismoni en la oposición. Una muestra del poderque han alcanzado y del crédito que siguen teniendo no sólo en sectores del campo sino en la clase media que los ha elegido esta vez (como antes a Juan Carlos Blumberg, a los activistas de Gualeguaychú, a los padres de Cromañón o a algunos dirigentes políticos) como bandera de su rechazo del poder.

Como Morales Solá, señala también el deterioro de la autoridad de Kirchner en el peronismo: «No hay antecedentes -afirma- de un flamante jefe peronista como Kirchner que haya sido desafiado tan rápido por su partido». Aunque tampoco es difícil que ocurra eso en un partido con existencia virtual -desde siempre- como el PJ.

GRONDONA, MARIANO
«La Nación»


Con más ánimo pedagógico que ciencia, el profesor saluda lo que entiende es una «proeza» del presidente Alvaro Uribe al liberar a Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados de las fauces de las FARC y sin matar a nadie. El gesto le parece que anota a Colombia en el cuadro de honor al que pertenecen, según Grondona, Brasil, Chile, Uruguay y «potencialmente» México y Perú.

Frente a ellos se alza el chavismo, encarnado en el extravagante Hugo Chávez que, según dice constarle al columnista, ha financiado a las FARC, ha negociado con esos terroristas y los ha protegido, aunque ahora busque beneficiarse de la liberación como si le cupiese alguna intervención.

Uribe, imagina Grondona, representa un modelo de rotación en el poder entre «dos o más partidos» y se ha limitado en su proyecto reelectoral. Alguien podría señalarle que el sistema bipartidista de Colombia estalló precisamente con la candidatura de Uribe, que es un transversal que juntó los pedazos de varios partidos para ganar el poder en su país.

La mano firme con las FARC y la alineación con los Estados Unidos acercan a la figura de Uribe al ala atlantista del continente, pero también le reprochan al colombiano algunos esfuerzos para ganar su segundo mandato. Ya cumple condena de 4 años una legisladora que presuntamente vendió el voto, y no falta quien diga que Uribe buscará aprovechar la ola de imagen positiva a su favor para buscar un tercer mandato.

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