¿Cómo anda la provincia de Buenos Aires con Felipe Solá?
Hombres de Ambito Financiero almorzaron con Felipe Solá, político que nunca intimó mucho con Carlos Ruckauf, pese a ser su vicegobernador. Imprevistamente, la crisis nacional hizo que Ruckauf aprovechara para zafar hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores de la comprometida gobernación bonaerense. Tan comprometida que en este almuerzo Solá hace conocer algo que hasta ahora se desconocía o estimaba casi en la mitad: el déficit real del año pasado, 2001, en la provincia de Buenos Aires trepó a 2.900 millones de dólares, casi 60% del déficit total de las provincias argentinas. Si además se le adicionan los 1.230 millones de dólares que el Banco Provincia le traspasó a la Gobernación, se justifica que Ruckauf haya huido despavorido de gobernar esa provincia y le haya pasado a Felipe Solá tremendo drama. Es cierto que Ruckauf ya ligó una provincia muy comprometida del gobernador anterior, precisamente Eduardo Duhalde, quien desde 1997 lanzó su gestión a un gasto público absolutamente desmedido para ver si obtenía dos años después, en 1999, la presidencia de la Nación. No lo logró, pero el gasto quedó como bomba de tiempo. No hay duda de que durante una década la Argentina aumentó el déficit del Estado (Carlos Menem, por caso, lo duplicó en su década presidencial), pero el golpe final al estallido lo dio este déficit bonaerense que si se le suma -aunque Solá cree tener una salida- el traspaso, treparía a los 4.130 millones de dólares. Más que justificado el estallido del país y su entrada en default si la principal provincia, 50% del total en todo, tiene tremendo déficit.
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Felipe Solá
Felipe Solá: Yo voy a completar el mandato, salvo que por alguna circunstancia que ahora no veo, fueran adelantadas las elecciones nacionales. En ese caso también convocaría en la provincia de Buenos Aires.
P.: ¿Por qué? Si hay elecciones adelantadas será por el mal manejo de Duhalde ¿Qué tienen que ver los gobernadores?
F.S.: Corresponde llamar a elecciones provinciales porque aunque yo fui votado y contribuí mucho al triunfo, por caso arrastrando el voto del interior bonaerense, fui votado vicegobernador y estoy asumiendo la gobernación. No es la misma situación que otras provincias y la importancia de la de Buenos Aires en el conjunto hace necesario que siempre esté representada con el máximo apoyo de los ciudadanos de mi provincia. Por otra parte le diré que Carlos Ruckauf antes de irse disminuyó el gasto público en 500 millones y además hizo votar el aumento de las tasas municipales que apuntan a un menor déficit. Aparte yo he suprimido 3.000 contratados y creo que podemos reducir más esto. Además, está el régimen docente y medidas de mayor eficiencia en la administración pública que me ocasiona ahora algunas resistencias. Pero avanzaremos.
P.: Lo llaman «señorito»...
P.: La gente de la provincia se acuerda mal de usted por el elevado aumento de tasas de los inmuebles, aunque efectivamente no hayan sido votados en su gestión. ¿Cómo sobrelleva el déficit alto de casi 2.000 millones de dólares, si lo remontamos al 31 de diciembre cuando aun había paridad peso-dólar?
F.S.: Le voy a aclarar: el déficit total de la provincia de Buenos Aires en el año 2001 fue de 2.900 millones de dólares. A eso debemos agregarle el traspaso de deuda desde el Banco Provincia que fue de otros 1.230 millones de dólares, que si hoy lo cobráramos en pesos sería poco más de 500 millones. Con esta deuda traspasada estoy analizando un fideicomiso para saldar otras deudas a privados y que ellos intenten cobrar.
P.: Ahora a su gobierno le toca rescatar en junio la primera serie de patacones...
F.S.: No, esos patacones ya están todos rescatados con el pago de impuestos. Lo que resta son sólo monedas.
•Renuncias
F.S.: Que cobren como puedan y lo que puedan. Lo harán mejor que la provincia.
P.: A usted le renuncian en dos meses tres miembros de la Suprema Corte provincial. ¿Está peleado con ellos, es una cuestión política?
F.S.: En absoluto, ni la gobernación ni la provincia tienen ninguna cuestión institucional con la Corte. Es cierto que de a uno han venido a verme tres que van a renunciar, todos provienen de la era Duhalde y el Dr. Negri de la época del ex gobernador radical Armendáriz (años '80). Aluden motivos personales que yo respeto, de volver a la profesión o acogerse a beneficios jubilatorios. Seguro creo que renuncian cuatro o quizá cinco. Pero los relevos se harán con calma porque no hay ningún problema institucional. Mi propósito es exponer a la Legislatura reemplazos sin política de por medio. Por ejemplo, creemos que debería haber dos mujeres, un juez especializado en temas administrativos y uno sin ideología pero estudioso de los derechos humanos. En este aspecto yo tengo una figura joven brillante que asesora a mi gobierno, el hijo del ex ministro de Juan Perón, Taiana. Pero el joven Taiana es sociólogo, no abogado y no puede ser propuesto. El único nombre que por ahora propondré es el Dr. Roncoroni, que es camarista provincial.
P.: ¿Le pagan los bonaerenses tan altas tasas de inmuebles, aunque como usted dice no las dispuso?
F.S.: Veo que ustedes dudan. La verdad es ésta, en julio del año pasado, cuando se vota la ley del Patacón y del rescate de la deuda del Banco también se votó en la Legislatura un nuevo cálculo de los impuestos que eliminó el techo de la valuación a partir de los 100 mil pesos por inmueble. Por eso aparecen aumentando algunos impuestos este enero. En cuanto al cobro hemos intimado a 24.000 y pico del impuesto inmobiliario con moras de 155 millones de pesos de los cuales 22 corresponden a los mayores deudores. La mayor cantidad de evasores está en San Isidro y prácticamente no los hay en Tapalqué o Maipú. Tenemos muchos deudores en Mar del Plata, más de 2.000; en Vicente López, 1,600; en San Martín algo más de 1.000.
P.: Políticamente ¿qué le espera al peronismo en la provincia?
F.S.: El fenómeno más novedoso es cierto envejecimiento de la dirigencia. Eso ya se vio en la elección presidencial del '99, donde Duhalde pierde la presidencial y en el orden provincial ante De la Rúa por algo más de un punto y Ruckauf conmigo, en cambio, gana por ocho puntos la gobernación. Hubo mucho corte anti-Duhalde y eso ocurrió en el primer cordón, que es donde el peronismo pierde las intendencias peronistas tradicionales como San Martín, Lomas de Zamora, Quilmes, Morón, Avellaneda.
•Envejecimiento
F.S.: En la suma del '99 Duhalde pierde también en las ciudades grandes del interior como Mar del Plata, Bahía Blanca, Tres Arroyos. Pero como le ocurría a Menem en todo el país, Duhalde gana en la provincia en los pueblos chicos. Pero eso no le alcanzó para ganarle a De la Rúa la presidencial en la provincia de Buenos Aires. Es por ese envejecimiento; calcule que en la era Duhalde la cantidad de intendencias peronistas se reduce de un centenar, que tenía a mediados de la década de los años '90, a las cincuenta que controla hoy.
P.: Quedan en manos del peronismo comunas importantes...
F.S.: Sí, Merlo, con Othacehé, o Ishi, de José C. Paz, que intenta remontar una administración anterior desastrosa del ex futbolista el «Hueso» Glariá. Este Ishi es descendiente de japoneses y forma un trío con Rico, de San Miguel, y con Cariglino, de Malvinas Argentina que actúan mancomunadamente. Es toda una zona con muchas desigualdades.
•Caso nacional
F.S.: No fue tan así. El tiene en Malvinas el CUBA, uno de los barrios cerrados más viejos de la provincia, con muchos propietarios de la familia judicial. El CUBA había cerrado algunas calles por seguridad interna para que no pasase gente de afuera y Cariglino ordenó abrirlas. No le hicieron caso y él fue con la topadora. Tuvo la mala suerte de voltear un árbol privado. Llovieron los amparos y por la relación de CUBA con la familia judicial salieron todos a favor. Las calles quedaron cerradas.
P.: Fue casi un caso nacional...
F.S.: Una vez que fue Menem a Malvinas a jugar golf lo recibió Cariglino, que además es un duhaldista antimenemista. Lo acompañó a caminar la cancha, aunque Cariglino no juega al golf, es el panadero del pueblo, y en un momento Menem se le acercó y le pidió, susurrándole al oído, por qué no terminaba esa guerra con CUBA. Cariglino le contestó: «Nunca pensé que un presidente de la Nación me pediría algo así». Se dio vuelta y se fue dejándolo solo a Menem. Es una zona próspera, de intendentes cuidadosos pero creo que San Fernando es la intendencia mejor administrada de la provincia.




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