28 de julio 2004 - 00:00

Cómo se actuó en Santa Cruz

No es fácil encontrar antecedentes del comportamiento de Néstor Kirchner ante situaciones de desorden público en su experiencia de gobernador de Santa Cruz. Sucede que todos los piquetes que se realizaron en la provincia sucedieron en la zona norte, donde se encuentran los pozos petroleros. Un escenario lejano para la autoridad, radicada en Río Gallegos. Por lo tanto, nunca el poder político del gobernador estuvo desafiado por esas protestas y en la capital, Río Gallegos, era imposible que hubiera piquetes por baja desocupación. Santa Cruz desde Kirchner en adelante tiene el más alto número de empleados públicos del país: por cada mil habitantes tiene 88 que paga el Estado. Sergio Acevedo, actual gobernador, acentuó eso.

En la capital provincial sí hubo un episodio de pasable descontrol y no fue producido por piqueteros sino por caceroleros. Ocurrió en vísperas de la Feria del Libro local, en 2002. En esa oportunidad Kirchner no utilizó a la Policía sino que actuaron los activistas más duros de su Frente para la Victoria, que les dieron una paliza furibunda a los clase media que protestaban. Demostró eso que a Kirchner siempre le atrajo tener sus «camisas pardas» o camisas negras», ambos civiles en la Alemania e Italia de preguerra mundial.

Esos militantes santacruceños rodeaban habitualmente la Casa de Gobierno. Pero en esa ocasión de la Feria del Libro actuaron con ferocidad. Miguel Bonasso estaba de visita en la capital santacruceña y debió dar incómodas explicaciones por estos hechos ante la prensa. El actual jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, andaba entre los organizadores de aquella fuerza civil de choque. Por ese entonces era diputado provincial.

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