El gobierno acusó a policías desplazados, a empresarios "que dicen que el gobierno no termina" su mandato, y a economistas como Jorge Avila, de intentar desestabilizar al gobierno. Para darle más entidad se eligió como vocero de la denuncia al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Así, la psicosis desatada que toma como excusa el atentado incendiario en la estación Constitución, que amplificó Néstor Kirchner al aludir a ello el miércoles, alcanzó a todos los niveles del gobierno; entre ellos, al jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, y al subsecretario de la Presidencia, Carlos Kunkel, quien, inclusive, recordó la reunión social en el Regimiento 1 Patricios de hace casi dos semanas. Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, en cambio, le bajaron el tono.
Dejá tu comentario