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Además de Moyano y Rodríguez, en UPCN estuvieron Gerardo Martínez (Construcción), Juan Manuel Palacios (colectiveros), Omar Viviani (taxistas), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Gerónimo Venegas (rurales), Luis Barrionuevo (gastronómicos) y un solo representante de los «gordos», Oscar Lescano (Luz y Fuerza). Fue precisamente Lescano el único que no suscribió el acta informal que redactaron los demás sindicalistas, entre moyanistas e independientes, que se habían concentrado ayer. Ese acta trató de remover un obstáculo importante para la unidad sindical: por medio de ella se suspendió y archivó el dictamen de la comisión arbitral que le otorgaba a los camioneros la jurisdicción sobre los trabajadores de Logística de Supermercados Coto.
Moyano está dispuesto a ceder en esa expansión con tal de que Cavalieri, hasta ahora el titular de esos trabajadores, no se marche seguido de los demás «gordos». Al menos ésta es la excusa elegante que da para sus movimientos. Otros creen que, en rigor, el camionero fue ganado por el temor físico ante las amenazas del controvertido Alfredo Coto, dueño de esa cadena de supermercados, quien habría prometido «moler a palos» a quien pretenda hacer en sus comercios lo que Moyano hizo en Carrefour, cuando tomaba las plantas de logística. Coto, al parecer, está enterado de otros episodios, que se pierden en el pasado, en los que Moyano se convirtió en un gremialista sumamente razonable una vez que le hicieron conocer el rigor físico. Como hay sindicalistas y sindicalistas, también hay empresarios y empresarios. Sobre todo en el rubro cargas.
De estas anécdotas no se habló en la reunión de UPCN, a pesar de que algunos de los presentes las conocen. En cambio se puso en suspenso la «cuestión Coto», hasta que Cavalieri diera el visto bueno al acuerdo. Lescano fue el encargado de llevar el acta a su lecho de enfermo. Cavalieri, casi con señas por la afonía (nunca tan parecido a Marlon Brando en «El Padrino»), rechazó el acuerdo.
Liquidada esta parte de la agenda interna, se pasó a otro rubro: la formación de la comisión que representará al sindicalismo argentino en la asamblea general de la OIT. También se le ofreció a Cavalieri presidir ese pelotón, acompañado como segundo por Gerardo Martínez. Para los «gordos» se trata de un «caramelo de plástico»: la delegación a la OIT dura un par de semanas mientras que la conducción que Moyano quiere ejercer como un unicato está prevista para cuatro años.
Respecto de este conflicto, se avanzó poco ayer. Los independientes, sumados a los moyanistas, dijeron que la cuestión ya estaba definida. «Nuestro candidato es Moyano con Lingieri como segundo. Es en lo que habíamos quedado», dijeron. Lescano, el único gordo que dio la cara ayer en UPCN, dijo que para él esa no era una resolución tomada. Fue, de hecho, la última palabra para determinar la existencia de una CGT de conducción única pero con una base más estrecha, es decir, sin los «gordos» en la conducción.
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