Con críticas empezó censo de empleados
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El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, con estudiantes de la UBA encargadas de censar a los empleados de la Ciudad de Buenos Aires. Terminarán a mitad de año.
«Tenemos que comprobar si todas las personas incluidas en el sistema de liquidación de sueldos trabajan o no», explicó el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, a sus pares durante la reunión de gabinete que se realizó por la mañana. El funcionario admitió que luego, con los resultados del conteo, se buscará capacitar y reubicar a quienes cumplan tareas «no útiles».
La oposición criticó la medida, que consideró más oportuna para el comienzo de la gestión.
«La medida había que haberla tomado inicialmente y no hacer el disparate de echar a la gente y luego hacerlo», sostuvo el diputado Diego Kravetz, presidente del bloque Frente para la Victoria en la Legislatura.
«Hay que mejorar la política de recursos humanos en la Ciudad porque existe una administración superpoblada», reconoció, sin embargo, Kravetz, pero opinó que el censo «burocratizará» más la estructura estatal.
Se quejó también el bloque de Aníbal Ibarra, que sostuvo que después de los despidos y de «instalar en la opinión pública el tema de que hay ñoquis», la medida pierde credibilidad.
En cambio, el otro gremio que tiene representación en la Ciudad de Buenos Aires, ATE, advirtió sobre su temor de que la encuesta entre empleados pudiera generar futuros despidos. Por eso los sindicalistas criticaron que se pregunte a los trabajadores si hay otra persona en la familia que tenga empleo y si tienen aspiraciones de terminar los estudios universitarios.



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