20 de enero 2005 - 00:00

Con Duhalde en silencio, Solá desde París descarta un "pacto"

Tregua sí, armisticio no. Ese es el lema de los peronistas bonaerenses. Desde Francia, Felipe Solá dijo que está dispuesto "a dialogar, pero no a negociar", lo que confirma que, a pesar de la moderación temporal, en el futuro mediato habilitará un cruce con Eduardo Duhalde, que por estas horas está en gira latinoamericana por Venezuela. Solá defendió el veto del Presupuesto, porque, dijo, no quiere ser un "gobernador de segunda". En tanto, Néstor Kirchner lo sumó a su círculo íntimo y escuchó sus quejas. José María Díaz Bancalari, enviado por Duhalde para concretar el "contacto en Francia" con Solá, se quedó fuera de la charla. A su vez, duhaldistas se preparan para la interna partidaria que programan para abril o mayo próximos.

Con una frase precisa, Felipe Solá fijó ayer el límite de su reconciliación con Eduardo Duhalde. «Dialogo pero no negocio», dijo ayer desde París, luego de almorzar con Néstor Kirchner a quien relató «su» versión de la espinosa interna del peronismo de Buenos Aires.

En Francia, Solá explicitó lo que le había revelado a sus colaboradores el martes, horas antes de sumarse a la comitiva presidencial: que reconstruir el diálogo con el duhaldismo no implica desvanecer su proyecto de solidificar una línea interna propia.

En la política gestual, además de la invitación de Kirchner para viajar a París participará del diálogo con los empresarios franceses que controlan Aguas Argentinas, que tiene el mayor número de usuarios en el conurbano-, Solá anotó bendición a la larga sobremesa que compartió con el Presidente.

En el restorán Royal Madeleine, una «brasserie» próxima a la Plaza de la Concordia, el bonaerense integró por unas horas la cima del poder kirchnerista.

Afuera, en las calles parisinas, la térmica marcaba 2° bajo cero. Adentro, durante dos horas, Solá compartía la mesa con la primera dama Cristina Fernández de Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini.

Excluido, José María Díaz Bancalari se dedicó con fruición a rastrear el contenido de la charla para informarle a su jefe, Eduardo Duhalde, de gira por la cálida Caracas. Alberto Fernández apagó su ansiedad: «Lo escuchamos (a Solá) y lo tranquilizamos», le dijo.

Pero el almuerzo fue mucho más que una sesión de terapia grupal.

Y todo tiene su explicación. Las encuestas que contrata la Casa Rosada confirmaron lo que Solá venía proclamando: que en el ruido interno se desdibuja la imagen de Duhalde y se fortalece la del gobernador. Eso, está claro, es
música para los oídos de Kirchner.

El envión presidencial se notó en el libreto que recitó Solá luego de que, tras una caminata con el Presidente desde el restorán hasta el hotel Meurice, se prestó a una charla con los periodistas.

En esa ronda improvisada, defendió el veto del Presupuesto provincial y sumó un argumento:
«La gente debe saber que tiene un gobernador con autoridad. No voy a aceptar ser un gobernador de segunda».

• Vía Caracas

En esa parrafada, serruchó la intención de Duhalde de despegarse de los arrebatos de sus soldados y convertirse en juez. «Estoy dispuesto a dialogar, pero no a negociar», mandó el mensaje directo a Venezuela.

Hubo, además, un destinatario cercano, Díaz Bancalari. El jefe del PJ se encandiló con la oferta de constituirse en su «contacto en Francia» para gestar la paz entre duhaldistas y felipistas. Pero Solá rehusó apostar en un póquer con ese destino.

«Si es necesario hablar con Eduardo Duhalde, hablo con Duhalde», avisó el gobernador para derrumbar las pretensiones del jefe de los diputados nacionales que, sin victorias políticas para exponer, se floreó contando que le había ganado un partido de truco al gobernador.

Además, Solá se cuidó de mantener a Kirchner lejos del fango bonaerense.
«No me recuesto sobre el Presidente. Asumo mis riesgos. El nunca me dijo qué tengo que hacer», dijo y contó que Kirchner sólo lo aconsejó: «Si estás seguro con tu conciencia, es porque hiciste lo correcto».

- ¿Pero se sintió respaldado por el Presidente en la decisión de vetar el Presupuesto?, se lo interrogó.

- Sí, en lo personal sí.

Con Duhalde en silencio en Caracas, sus voceros agregaron metraje a la pulseada peronista. Alfredo Atanasof vaticinó que el duhaldismo «aplastará» al sector de Solá en la interna del PJ y Antonio Arcuri machacó con la teoría de desdramatizar la novela del Presupuesto.

Atanasof y Arcuri, duhaldistas Doble A, son las bocas por las que habla el Duhalde ventrílocuo cuando calla. Es una tarea que suele ejecutar Chiche pero está en Venezuela, como primera dama del coordinador del Mercosur y promotor de la Unión Sudamericana.

• Figura clave

Arcuri es, a su vez, una figura clave en la disputa legislativa. Vice de la Cámara de Senadores es, junto a Graciela Giannettasio, el brazo de Duhalde en ese reducto.

Será, entonces, el encargado de acordar con Solá lo que se perfila como un entendimiento para evitar un forcejeo para tumbar el veto del gobernador para lo que necesitaría 2/3 de cada cámara.

El duhaldismo encontró, de inmediato, un argumento para no confrontar.
«Nosotros votamos el proyecto que mandó Solá. Si él quiere vetar su propio proyecto que lo haga. Nosotros no se lo vamos a impedir», comenzaron a ensayar ante el espejo los voceros del ex presidente.

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