Jorge Telerman, junto con un grupo de sus ministros y dos legisladores porteños, participó el sábado de la ceremonia de Corpus Christi, que presidió el cardenal Jorge Bergoglio en la Plaza de Mayo.
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La actitud se contrapuso con las prácticas de Aníbal Ibarra, que se declara no creyente y tuvo mala relación con la Iglesia. Al menos, de ese modo se comentó en un chocolate que Telerman convidó (una vez que lo encargó a una conocida cafetería de la avenida Corrientes) a funcionarios y legisladores luego de la ceremonia, a la que asistieron, entre otros, los ministros Lía María, Diego Gorgal y Juan Pablo Schiavi, y los macristas Santiago de Estrada y Jorge Enríquez. Los invitados, por cierto, consideraron que Telerman es un judío que practica la religión; «eso le gusta a Bergoglio», suponen.
Además, estuvieron familiares de víctimas de la tragedia del local bailable Cromañón, a quienes los legisladores, junto con Telerman y Bergoglio, dieron la paz, momento que también fue resaltado para contraponer el estilo del sucesor de Ibarra.
Bergoglio llamó a vencer la «desesperanza» e instó a superar «las dificultades del desencuentro», ante una multitud de fieles.
Tras la misa, Bergoglio bendijo una imagen de La Piedad, que será colocada en la llamada «plaza de la memoria», ubicada en Bartolomé Mitre y Ecuador -donde se encuentra el local bailable donde murieron 194 personas en diciembre de 2004-, como un «signo de presencia y consuelo» por las víctimas de Cromañón.
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