Conceptos controvertidos del presidente Kirchner en un reportaje formal
Los periodistas columnistas que espaciadamente conversan con Néstor Kirchner -y no reproducen textualmente todas sus declaraciones en la forma clásica de reportaje pero dejan entrever conceptos que sólo al Presidente pueden pertenecerle- son los realmente útiles para dar algunas precisiones valiosas sobre el pensamiento presidencial de determinado momento. Frente a 3 periodistas con grabadores, preguntas preelaboradas y sin lograr cierta intimidad que baje ventanillas los reportajes a Kirchner se transcriben anodinos, como lo son en ese contexto. Hasta son tan superficiales que habla bien de la prensa... Eso sucedió este domingo con tres hombres del monopolio «Clarín» (también en otra entrevista de las mismas características en «Página/12»), para colmo atados por la sumisión del medio al gobierno por negocios. Veamos los pocos conceptos interesantes.
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En tapa, «Clarín» anunció ayer un reportaje poco interesante.
«Viene ahora una instancia más plural porque se necesita consolidar la gobernabilidad, la calidad institucional, un marco de contención aún más amplio que el que tenemos hoy. Y para eso hay que tener mucha generosidad.»
La «gobernabilidad» la consolidó tras el triunfo en la elección del 23 de octubre pasado. Dentro de la concepción política del matrimonio Kirchner, se quiere un poder total casi sin oposición, sin críticas ni de prensa. Eso es lo que llama « marco de contención aún más amplio que el que tenemos hoy y ya dominan los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
¿Por eso busca una concertación con los radicales?, ¿porque la transversalidad con la izquierda no funcionó?
«No, no. De la transversalidad yo creo que se habló porque se hablaba de acuerdos de fuerzas de partidos. Pero hacer lo de la concertación es ampliar más que el marco a nivel partidario a nivel de organizaciones sociales de distintas ideas que permitan darle una nueva síntesis al país.»
Kirchner tiene una idea política moderna y correcta: ya no tienen sentido en la Argentina ni en el mundo partidos como el «radical» o «el peronista» que en su seno tengan líneas de derecha, de centro, de izquierda y hasta algún populismo. ¿Cómo podían coincidir en el radicalismo la derecha de López Murphy, la izquierda de Leopoldo Moreau y Federico Storani junto al populismo centroizquierda de Alfonsín?, ¿o Menem derecha, Duhalde populista de derecha y la izquierda del propio Kirchner? Que se aglutinan por partidos (a la chilena) o por personas los que piensan casi igual es realismo político moderno de acuerdo con las alternancias que se dan en el mundo.
Que Kirchner quería agrupar al centroizquierda sin los ultras es correcto, sano por esclarecimiento de posiciones para el país.
Ahora que quiera agregarle «organizaciones sociales» y que desconozca y ataque a la derecha es intento de autoritarismo no democrático, es intento hegemónico.
¿La ausencia de oposición es por sus errores o por una acción del gobierno para debilitarla?
«No, las oposiciones modernas generan proyectos alternativos, generan dirigencias alternativas, salen de la descalificación y van a propuestas. El gran desafío de la oposición es poder construir una alternativa mejor, ¿no? Es vital tener la responsabilidad histórica de entender que el próximo gobierno que necesita este país debe ser plural.»
La democracia es plural, un gobierno en el poder, en cambio, tiene que ser coherente y si se intenta hacerlo «plural», es que quiere englobar a los opuestos y, entonces, es totalitario. Meditamal aquí Kirchner su esquematización de la política, sin opositores, lo lleva a esas incoherencias.
«México devaluó el 100% en el año 94. Chile devaluó hace 15 años y tuvo casi diez años más del 12 y 14% de inflación. Es decir, adecuación de precios relativos. ¿Qué pasó en la Argentina? Devaluamos el 300% y en forma asimétrica de un día para otro. Pero quedó la adecuación de los precios relativos. Entonces, es natural que un país que crece como la Argentina con la devaluación que tuvo, tenga algún efecto inflacionario. Pero yo creo que está absolutamente controlado. Hay que ser bien heterodoxo.»
No es cierto en absoluto este concepto. Los precios relativos se acomodan en una economía libre pero se distorsionan cuando se implantan precios máximos como ahora. Si con fijación de precios -como dice el Presidente- hacen una inflación controlada, se está montando una olla a presión. Ni México ni Chile fijaron precios máximos como hoy rigen en la Argentina.
«No. Recalde es un muy buen laboralista y tiene sus ideas. A la CGT y a muchas organizaciones laborales las veo excelentemente ubicadas en el tiempo que nos está tocando vivir. Y con los empresarios, obviamente, hay intereses diferentes. Nosotros vamos a preservar la estabilidad, el superávit, el crecimiento y la inversión. Y lo de Recalde son aportes al gobierno, que nosotros, algunos los consideramos viables en esta etapa, y otros no.»
Este apoyo a Recalde (hombre de Hugo Moyano puesto en el Congreso para descapitalizar las empresas del país) era necesario en Kirchner. Se está repartiendo a los trabajadores por excesos laborales las manivelas, tornillos y rulemanes de las fábricas. Dejar a los sindicalistas sacar medidas para que no los saquen de sus puestos en el sindicato es política económica suicida en un país.
«El tema de las tarifas es un tema que hay que ir midiéndolo con el aumento de reservas, de inversión, y el crecimiento del país. Yo no he visto ninguna empresa quebrar.»
Pensamiento simplista alarmante en un presidente. Las empresas avasalladas se venden y las regalías ya no son para capital nacional. No invierten y se deterioran. Producen mal y no suficiente, por lo cual hay inflación. Además no dan empleo y hay millones de argentinos esperándolo y finalmente quiebran. ¿Quién ganó?
«Lo que tienen que hacer todas las empresas petroleras que estén en la Argentina es que aumenten las reservas, que inviertan y que den respuesta. Por Ley de Hidrocarburos, aquellas áreas que ellos no explotan las podemos caducar y lo haremos. Hay una promesa del señor (Antoni) Brufau de que Repsol YPF va a aumentar la inversión en la Argentina. Si lo hace... Pero nosotros no vamos a nacionalizarla. Tenemos muchas asignaturas pendientes.»
El gobierno no va a manifestar interés por comprar 15% o 20% de acciones de YPF porque ambiciona que algún capital local lo haga. Pero no es fácil disponer localmente de 5.000 millones como no fue fácil que locales compraran Aguas Argentinas. No hay tanto dinero privado y sobre todo pesa que un empresario argentino no tiene protección de un gobierno extranjero. Por eso el gobierno termina comprando. Es la verdad.




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