Confesiones en la carpa vip
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Escenas en el palco: el fotógrafo presidencial Víctor Buggé separa a Cristina de Kirchner de un activista camionero que
quería hacerle llegar a la Presidente una inquietud. Hugo Moyano (der.) mira de reojo a Néstor Kirchner en el momento
en que dominó el escenario.
«Me salió barato: un palo», dijo más tarde Moyano cuando relató los pormenores de su charla con la Presidente, agua mediante, al amparo de la lluvia y del calor húmedo: el vip, obvio, tenía aire acondicionado además de un modesto servicio de lunch: sanguchitos de miga.
Allí anduvo Kirchner luego a los abrazos con los múltiples hijos y nietos del camionero. No apareció Liliana, ni el hijo mayor del jefe de la CGT; sí estuvieron Hugo junior, Pablito y Facundito, entre los que se dedican al gremialismo y/o a la canción.
En ese aparte, Moyano definió su propio cuadro de honor: sólo José Luis Lingieri, Abel Frutos y Omar Viviani tuvieron acceso a la carpa vip mientras estaban los Kirchner. Ni «Momo»
Venegas, el jefe de las 62, pudo entrar a ese efímero círculo áulico.
La cerrazón del camionero revela, en realidad, lo contrario: al megaacto de Deportivo Español, que impactó a propios y extraños, no fue ninguno de los sindicalistas pesados que están por fuera de la estructura de la CGT moyanista. Ni siquiera aquellos no enemigos.
También, hacia la cosmogonía kirchnerista, las presencias y las ausencias dijeron mucho: el eje Planificación, con Julio De Vido, Ricardo Jaime y Guillermo Moreno, estuvo presente, al igual que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el ubicuo Oscar Parrilli.
Faltaron, sin embargo, los ministros políticos: ni Alberto Fernández -a quien Moyano responsabiliza de todos los embates en su contra-ni Florencio Randazzo. Con Aníbal Fernández acordó el operativo de seguridad para evitar incidentes.
Hace tiempo, Moyano le confiesa a su entorno que teme que le «armen un quilombo». Ayer no fue la excepción: pidió extremas medidas de seguridad y control absoluto sobre los que ingresaban al estadio. El mismo temor explica que se mueva con su corte de custodios.



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