Confirman ataque de EE.UU. a un hospital de Afganistán
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Si bien inicialmente Estados Unidos había rechazado esa versión, luego debió reconocer que había fallado en dos blancos con sendas bombas que impactaron el fin de semana «contra un barrio residencial y contra un asilo de ancianos».
Las versiones encontradas sobre las consecuencias del ataque se manifiestan desde el mismo 7 de octubre. Estados Unidos debió aclarar ayer otro episodio confuso. La milicia del mullah Mohammed Omar había mostrado las ruedas de un helicóptero estadounidense que decían que fue derribado por disparos talibanes. Sin embargo, la Casa Blanca aclaró que esos restos efectivamente correspondían a un Black Hawk de su fuerza aérea, pero que la nave logró volver a su base pese a haber perdido esas partes.
Además, otro helicóptero similar fue atacado el fin de semana en Pakistán mientras se reabastecía de combustible.
Los ataques de ayer se centraron sobre las posiciones que combaten contra la opositora Alianza del Norte, en el marco de la estrategia de lograr que esa milicia, que conoce las complejidades de la geografía afgana, logre avanzar hacia Kabul. Uno de los puntos clave atacados por la aviación en estos días es la ciudad de Mazar I Sharif. El general uzbeko Rashid Dostum, que pertenece a la milicia rebelde, informó que la batalla por esa ciudad «ya empezó».
• Bases desactivadas
Por su parte, el gobierno británico indicó que todos los campos de la organización Al-Qaeda, comandada por Osama bin Laden, «fueron desactivados». En total se trata, según el ministro de Defensa Geoffrey Hoon, de nueve bases de Al-Qaeda y más de 20 cuarteles talibanes.
Fuentes del mismo ministerio indicaron que mil soldados de ese país están alistados para emprender la invasión terrestre a Afganistán, de los más de 20.000 que participan de ejercicios militares en el emirato de Omán, en el movimiento de tropas más grande desde la Guerra de las Malvinas.
En este marco, sectores de la población musulmana de los países tanto árabes como no árabes, como Indonesia e Irán, siguen presionando a sus gobiernos para que se manifiesten en contra de los ataques de EE.UU. La sensibilidad se vio incrementada por la publicación de una estremecedora foto en color de dos niños afganos muertos como consecuencia de un bombardeo.




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