Confronta Presidencia a su vice Cobos con ataques cada vez más violentos

Política

-Cobos, dejá de ser un estorbo, callate la boca y dejá de interferir en el debate. -No entiendo tu llamada, tampoco tu tono. Yo sólo busco una salida al conflicto. -Mirá, ya ayudaste demasiado. Apartate. Te pido que no interfieras más. -Guarda: yo soy vicepresidente, no necesito pedirte permiso a vos ni a nadie para hablar. Menos cuando trato de buscar consensos. Así, según las versiones, fue el áspero diálogo entre el senador Miguel Pichetto -delegado de Néstor Kirchner- y el vicepresidente Julio Cobos. Expresa, claramente, las diferencias entre la Presidencia (los Kirchner) y quien cree que tiene la misma representación por haber conseguido en las elecciones igual cantidad de votos que Cristina. Ya se arrastraba el conflicto entre las partes desde que el mendocino sugirió la intervención del Congreso, invitó a la Iglesia, promovió citas con gobernadores para buscar un consenso en el pleito del campo, mientras el ex presidente insistía en conducir la negociación a su modo. Ayer estallaron las partes, Kirchner encolumnó con advertencias a su gente y Cobos se rebeló. Luego vino el diálogo telefónico con Pichetto. La crisis sube de temperatura.

Julio Cobos atendió ayer en doble turno al matrimonio presidencial. Por la mañana, salió a responder el discurso de Néstor Kirchner y le reclamó al ex presidente que termine con las «presiones» a los legisladores en el Congreso. Más tarde, se despachó contra Cristina de Kirchner y aclaró que tanto la Presidente como el vice tienen igual « representatividad» en el marco del conflicto con el campo.

Cobos siguió con estupor e indignación el discurso de Kirchner en la sede porteña de la Unión Obrera Metalúrgica. Allí, el jefe del PJ le exigió una vez más a los diputados que voten a favor de la Resolución 125 enviada por su esposa al Congreso y les recordó que «los que fueron elegidos por nuestro partido, tienen que ser firmes con los poderosos y abiertos con los débiles, y no al revés».

El vicepresidente, a quien desde el Día de la Bandera no le atienden el teléfono ni Néstor ni Cristina Kirchner -ayer lo admitió por escrito a través de un comunicado-, redondeó una semana para el asombro: recibió en su despacho a Jorge Bergoglio y a la cúpula del Episcopado, señalados por la Casa Rosada como los cabecillas de la oposición argentina; se reunió con intendentes opositores al gobierno nacional en la pelea por las retenciones móviles y hasta presentó un proyecto de ley propio con los peronistas disidentes Juan Schiaretti y Jorge Busti (ver nota aparte).

  • Representatividad

    Encima ayer, el vicepresidente afirmó que tiene «tanta representatividad» como la jefa de Estado y que «sería lamentable que tuviera que pedir permiso o autorización» para ejercer su función. Para colmo, mantuvo una agria discusión telefónica con el jefe de bancada kirchnerista en el Senado, Miguel Angel Pichetto. «Cobos, dejá de interferir en el debate de los diputados sobre las retenciones, ya fue suficiente», le reclamó el legislador oficialista. «No entiendo el llamado, yo sólo quiero ayudar a buscar una salida lo más pronto posible», se defendió el radical, pero Pichetto no le dio margen a su réplica: «Ya ayudaste demasiado, te pido una vez más que dejes de interferir».

    El mendocino no toleró la advertencia y le refregó su calidad de compañero de fórmula de Cristina de Kirchner: «Como vicepresidente no necesito pedirte permiso ni a vos ni a nadie para buscar consensos». Los voceros del radical desmintieron el diálogo que fue ratificado desde el despacho Piechetto. Más tarde, y en declaraciones formuladas en el Senado, Cobos agregó que «hay una confusión del rango que tiene el vicepresidente, que eventualmente representa a la Presidenta, pero es el que preside el Congreso», y que por eso está intentado colaborar con una solución para el conflicto con el campo.

    Pero la intervención más polémica de Cobos llegó a través de un comunicado escrito con el sello oficial de la Cámara de Senadores. El vicepresidente volvió a opinar sobre el trámite legislativo de las retenciones móviles, que aún se encuentran en la Cámara de Diputados, y repudió tácitamente las declaraciones de Kirchner en la UOM presionando a los legisladores: «Quiero que el proyecto sea fruto del diálogo y del consenso y que de allí salga el instrumento que dé fin a un conflicto para que el país y los ciudadanos retomen la agenda de otros temas y que las buenas noticias vuelvan a impregnar otros temas. Aquí no hay que presionar a nadie, cada uno tiene la responsabilidad dado que representan a las provincias y a las personas y cada uno tiene que votar conforme a las convicciones que tenga y lograr que su aporte pueda ser el que más necesita el país en momentos que pueden ser difíciles».
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