El presidente de Diputados, Sergio Massa, intentaba cerrar anoche en una reunión presencial con la oposición, y al cierre de esta edición, un principio de acuerdo para reactivar de verdad la Cámara baja -de manera virtual o mixta, con jefes de bloque en el recinto-, en medio del frenético impulso que tomó Cristina de Kirchner en los últimos días para juguetear con el reglamento y avanzar a toda costa con sesiones virtuales.
Congreso: puja por sesiones y modos; tropelías K e internas en la oposición macrista
Al cierre de esta edición, los jefes de bloque de la Cámara baja intentaban llegar a un principio de acuerdo con Sergio Massa para reactivar actividad en recinto, en versión virtual o "mixta".
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La oposición macrista aprovechó la puja y vendió en redes sociales una “cruzada” con fotos en rutas nacionales -la radical santacruceña Roxana Reyes chocó y volcó, y por suerte está sana y fuera de peligro- para llegar al Congreso y exigir la reapertura de los recintos.
Anteayer, un grupo de diputados macristas “dialoguistas”, lavagnistas y silvestres provinciales firmaron un pedido de sesión especial. A las pocas horas, radicales porteños que habían estampado su sello se quejaron de los argumentos esgrimidos.
Para cerrar acuerdos sobre el trabajo virtual, ya sea en comisiones o en el recinto, la comisión de Modernización de la Cámara baja tendrá hoy una nueva reunión, tras el papelón que regaló ese cuerpo el jueves pasado, cuando se permitió que el cónclave de carácter público no fuera transmitido en vivo. Horas más tarde, y tras el grave error, apareció un video del encuentro.
Mientras tanto, en el Senado, Cristina de Kirchner se juntará con los jefes del kirchnerismo y de Juntos por el Cambio en la Cámara alta, los formoseños José Mayans (Frente de Todos) y Luis Naidenoff (UCR), respectivamente, para salir de una cómoda siesta que el propio oficialismo avaló durante más de un mes. Hasta el cierre de esta edición, la vicepresidenta dejaba fuera del convite al resto de las bancadas opositoras para “negociar” sólo con el radicalismo macrista.
El cónclave se dará tras el insólito pedido de certeza presentado ante la Corte Suprema de Justicia, empujado por la titular de la Cámara alta para habilitar las sesiones virtuales, que fue rechazado. Lo cierto es que para despejar cualquier duda y evitar tropelías, el camino lógico es modificar el reglamento -básico para cualquier legislador-, en una sesión presencial. No obstante, y en contra de lo que daría mayor transparencia, la vicepresidente busca avanzar a su manera y todavía lucha en redes sociales, junto a voceros extraoficiales, para encontrar un enemigo demoníaco que daría más “épica” a la estrategia.
Una potencial sesión en el Senado para el miércoles de la semana próxima tendrá, según la agenda que maneja la vicepresidenta, a gran parte de los DNU emitidos por el Ejecutivo desde que aterrizó la pandemia del coronavirus, que serán analizados esta tarde en la comisión bicameral de Trámite Legislativo, que preside el diputado ultra K Marcos Cleri.
Juntos por el Cambio coincide en la mayoría de los DNU y sólo pondrá reparos, por ejemplo, a la decisión de cerrar fronteras y prohibir los ingresos al país. De hecho, una primera sesión virtual -previa modificación del reglamento de manera presencial, que es lo que quiere evitar Cristina de Kirchner- cargada de temas sin conflicto representará una buena ocasión para probar los sistemas de votación y para no forzar ningún bochorno, en un Congreso en constante decadencia.
Para llegar a esa instancia, los DNU deberán ser dictaminados. Hasta ahora, en ninguna reunión de comisión ocurrió esta situación, ya que todas fueron de carácter “informativo” y sólo se votó, de manera virtual y con acuerdo unánime de los legisladores, la integración de las mismas. Por ende, esta tarde se comenzará a ver hasta dónde pretende atropellar el kirchnerismo las reglas del Congreso.




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