Consejo activó concurso clave para cubrir vacante estratégica en Casación

Política

Examen escrito para 44 candidatos, de los cuales 12 son mujeres, las mejor perfiladas para reemplazo de Catucci. Es el primer proceso supervisado por el nuevo formato de 20 miembros.

Con una concurrencia menor a la expectativa creada a partir de la cantidad de inscriptos, se cumplió con la primera fase del proceso de concurso para definir la cobertura de la última vacante existente en la Cámara Federal de Casación Penal, el máximo Tribunal penal del país. La silla es la que ocupó hasta el año pasado Liliana Catucci que debió jubilarse a la edad máxima de 75 años luego de que fuera rechazada la vía de un amparo para su permanencia.

Ayer, la comisión de Selección del Consejo de la Magistratura realizó el examen a los candidatos a ocupar un lugar en la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, como parte del proceso de selección de una terna que se elevará al Poder Ejecutivo y que deberá validar el Senado.

Sobre un total de 94 inscriptos, se presentaron finalmente 44 al examen, como parte de la dinámica habitual de los concursos a magistrados que comienzan con una nómina que se va reduciendo a medida que avanza el proceso de selección. De este concurso se lo excluyó al juez Walter Bento que estaba inhabilitado para participar de la selección por las exclusiones previstas en el reglamento. Esa fue la primera decisión que adoptó el Consejo en el formato de 20 miembros y con la presidencia en cabeza de Horacio Rosatti. De forma unánime, y como un primer gesto de movimiento para el nuevo Consejo propinaron un revés para Bento. Para la jornada de ayer, 70 de esos inscriptos habían confirmado asistencia. Sólo efectivamente concurrieron 44, lo que deja al resto afuera de competencia.

Ese concurso tiene un aditamento extra: no solo está atravesado por la cuestión de género siempre visible a partir de la exposición de la desigualdad existente dentro del Poder Judicial con respecto a mujeres ocupando cargos elevados en la justicia. Sino que precisamente, y tal como ocurre con la vacante de la Corte, el reemplazo es por una de las juezas más antiguas de Comodoro Py. Ergo, el foco del resultado estará puesto en las 12 concursantes femeninas que rindieron el escrito.

La evaluación se desarrolló de manera presencial en el salón de Subastas Judiciales, en el barrio porteño de Balvanera, bajo la supervisión de los jurados del concurso, María Belén Salido, Fernando Buján, Juan Vicente Sola y Laura María Giosal. Entre los consejeros de la Magistratura estuvieron, de modo presencial, los jueces Juan Manuel Culotta y Agustina Díaz Cordero, mientras que de modo virtual asistieron el abogado Carlos Matterson, la académica Pamela Tolosa y la exAFIP Jimena de la Torre. Salvo Culotta y Matterson, el resto de las consejeras responden a la flamante incorporación que dispusieron los estamentos para completar el mandato de abril a noviembre que fijó el fallo de la Corte en el anterior formato de 20 miembros.

El concurso 475 busca reemplazar a la jueza Liliana Catucci, que se jubiló en septiembre pasado al cumplir 75 años y no obtuvo el aval judicial a su pedido de seguir en el cargo.

Entre los postulantes examinados ayer estuvo el secretario del Consejo, Mariano Pérez Roller, quien logró que lo habilitaran a pesar de haber actuado en la gestión de este concurso como funcionario del órgano que elige y remueve magistrados. El asunto generó algo de “ruido” entre los concursantes, aunque como se mencionó más arriba, el cargo es factible que sea cubierto por una mujer. Sobre el estratégico tribunal que es presidido por Alejandro Slokar no sólo recaen las sentencias de juicios orales federales de todo el país, sino que también escalan los conflictos desde todas las cámaras federales penales del país.

Con el resultado del examen, que puede ser recurrido por los postulantes, la comisión confecciona un orden de mérito que luego se complementa con los antecedentes académicos y profesionales y de allí surge un puntaje provisorio que va a dar paso al orden de mérito que puede ir modificándose con el correr del proceso. Luego de la entrevista final y los últimos posicionamientos se confeccionarán la o las ternas a propuesta de la comisión de selección que luego se deberán aprobar en un plenario (ampliado ahora en el número de miembros por la cantidad total de consejeros requeridos para llegar a los dos tercios de los presentes), lo que finalmente se elevará al Ejecutivo para que seleccione a su candidato, que luego debe ser avalado por el Senado.

Hay postulantes rutilantes entre quienes se presentaron ayer: le juez penal económico Diego Amarante; el trasladado camarista Pablo Bertuzzi –que también busca, al menos, integrar la terna del concurso del propio tribunal de donde la Corte lo dejó en suspenso-; la defensora Pamela Bisserier; el fiscal Leonel Gómez Barbella –que recientemente investigó la pegatina de afiches en contra de Cristina de Kirchner-; el juez del Tribunal Oral Federal N°2 que sigue el juicio Vialidad contra la expresidenta, Jorge Gorini; su colega María Gabriela López Iñíguez y el integrante del Tribunal Oral Federal N°3 Fernando Machado Pelloni que resolvió el juicio por Oil Combustibles; Jose Michillini, también juez de tribunal oral; la jueza de ejecución de la pena Jimena Monsalve (candidata en las últimas elecciones para el Consejo por la lista Compromiso Judicial); y la jueza federal de Chaco Zunilda Niremperger fueron algunos de los 44 cuyos puntajes los depositarán en la próxima etapa. Ayer, el nuevo Consejo –en la previa para hoy asistir al encuentro convocado por la Corte Suprema en Rosario- buscó mostrarse plenamente activo y funcional pese a que todavía resta que se incorporen los dos consejeros designados por el Congreso. El fuero contencioso administrativo federal desairó el último intento de Luis Juez para bloquear al kirchnerista Martín Doñate. Es la Corte la que deberá definir cuándo y cómo les toma la jura, en la víspera de un mes desde que se volvió operativo el fallo que modificó todo el panorama para el Consejo.

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