17 de diciembre 2016 - 00:00

Consiga hoy en los kioscos el Anuario de los 40 años de Ámbito Financiero

Consiga hoy en los kioscos el Anuario de los 40 años de Ámbito Financiero
Este lunes 19 de diciembre la edición de Ámbito Financiero sale acompañada por el Anuario sobre los 40 años de vida del diario imaginado y creado por Julio A. Ramos que en sus cuatro décadas de existencia se ha consolidado como el diario económico líder en la Argentina.

En 1996, al cumplir sus primeros veinte años, nuestro fundador, Julio A. Ramos, de cuya desaparición acaban de cumplirse diez, encargó un Anuario con un objetivo a la vez ambicioso y divertido: imaginar cómo sería el diario en 2016. Todo un ejercicio de imaginación en un país poco amigable para los pronósticos de largo plazo.

El propio Ramos escribía: "Estar en el año 2016 será un hecho histórico acrecentado". Y remarcaba el mérito especial de un periódico que para entonces había logrado afirmarse en el mercado "sin brindar hípicas, farmacias de turno, noticias policiales, ni desarrollar mucho el deporte, ni el tiempo, ni incluir avisos fúnebres". Un éxito cimentado, continuaba, en la fidelidad de un público "de clase media y alta de muy buen poder adquisitivo y de decisión política y económica", que con el correr del tiempo se había ido ampliando a otros sectores.

Los 40 años de Ámbito Financiero son un verdadero hito para la prensa nacional. Es la historia de un diario que nació, como todos los productos destinados a perdurar, de una necesidad: la de atender la avidez de un público amplio en una Argentina en la que la vida financiera estallaba por primera vez.

En una tendencia que veinte años atrás apenas se vislumbraba, internet convierte hoy a todos los medios de prensa en sitios de consulta y escrutinio global. Nos enorgullece en ese sentido que Ámbito Financiero es hoy líder en Latinoamérica entre los diarios económicos financieros en soporte digital.

En el Anuario que podrá disfrutar, repasamos los principales hechos que en ese largo período nos emocionaron, nos aterraron, nos esperanzaron y, también, por qué no, nos decepcionaron. Que nos hicieron reír y llorar.

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