Consignas violentas en el sepelio de Gorriarán
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El ex jefe guerrillero Fernando Vaca Narvaja habla ayer en el entierro del ex jefe del ERP
Enrique Gorriarán Merlo, que fue ocasión para que entonasen anacrónicas consignas insurgentes
en el cementerio de la Chacarita.
Pero al año siguiente logró escapar a Chile y después a Cuba. Si bien Gorriarán Merlo fue separado de la dirección del grupo terrorista por disidencias con su líder, Mario Santucho, tras la muerte de éste, en 1976, volvió a la organización.
Luego se incorporó a la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.
Condenado a reclusión perpetua por el asalto a La Tablada, el ex guerrillero pasó ocho años en la cárcel, hasta que en 2003 fue liberado a raíz de un indulto que Eduardo Duhalde concedió a 25 civiles y militares condenados por alzamientos armados.
Al entierro de ayer concurrieron dos de sus hijas, que residen en Nicaragua. Asistieron aproximadamente 150 personas, la gran mayoría familiares y militantes de su agrupación política, además del dirigente comunista Patricio Echegaray; el ex montonero Fernando Vaca Narvaja; el embajador de Venezuela, Roger Capella Mateo, y delegados de grupos afines a Gorriarán de Nicaragua y Guatemala. El féretro estaba cubierto con un emblema del nicaragüense Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la bandera argentina, y un militante exhibía periódicamente una bandera del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Algunos asistentes llevaron carteles con imágenes de «líderes revolucionarios» de América latina y una gran pancarta que exigía «condena a los genocidas civiles y militares, 1976-2006». Varios oradores recordaron al líder del MTP como «un gran revolucionario de América latina», y Vaca Narvaja respondió a los que criticaron el accionar de Gorriarán: «¿Cómo puede ser que se exija una autocrítica, cuando hay tantas cicatrices de los años de lucha?».
Para cerrar el acto, un guitarrista interpretó una canción en homenaje al Che Guevara, que desencadenó un momento de incomodidad porque la ceremonia se extendía demasiado y un grupo de personas esperaba a pocos metros inhumar a un familiar.



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