"Códex" para entender a la Corte del 20% y el dilema "autito chocador"

Política

Escenario "multiple choice" para ZoomAcuerdo por Bruglia y Bertuzzi: resultado impredecible. Gobierno y oposición desorientados por igual.

La decisión que adoptará la Corte Suprema respecto al traslado de los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli es impredecible. La imprevisibilidad -fruto del contexto y de la actual dinámica del máximo Tribunal (poco comprendida por la política)- crispa los nervios del sector que defiende la permanencia de los camaristas, que presionan de todas formas posibles.

Pero también del Gobierno que comete errores no forzados, fruto de navegar sin instrumentos en su relación con el cuarto piso del Palacio de Tribunales. La discusión que tendrá como epicentro el martes la reunión vía Zoom entre los jueces para decidir si aceptan o no el “per saltum” del binomio B&B ocupa el centro de la escena, sin vislumbrar que será el punto de inicio para un escenario de “multiple choice”. El único voto cantado, a esta altura, es el de Rosenkrantz cuyo impulso para el acuerdo extraordinario gestó el día D y parece más inclinado a apoyar la habilitación de los traslados de modo más amplio todavía al que sus colegas dejaron asentados en la Acordada 7 de 2018. Pero la convocatoria (que en realidad inserta un tema en la reunión virtual que ya estaba prevista) no fue hecha sin el aval de sus pares. Todo lo contrario.

El Gobierno no lo entendió. Y sorpresivamente, arremetió contra el presidente de la Corte con la excusa de la presunta ausencia de capacitación del máximo Tribunal en temas de violencia de género obligatoria y generada a partir de la Ley Micaela. Pero ese movimiento generó que Alberto Fernández se subiera involuntariamente en un autito chocador que impactó en el vehículo más cercano, en todo sentido: el de Elena Highton de Nolasco, la histórica encargada en la Corte de temas de género y mujer. El comunicado de respuesta se redactó desde la vocalía de la jueza, y tuvo consenso unánime con llamados entre los ministros.

En cuestión de horas, la Corte replicó que desde 2010 se encarga del tema y mostró sus números y reconocimientos internacionales. La consideran “inapelable” en términos simbólicos. No hay nada que a Highton le interese más que su misión al frente de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) y su rol en la Oficina de la Mujer, “pionera” en el Estado en abocarse a la materia. Raro reconocimiento oficial para la única jueza que le puso cara al anuncio de reforma judicial del Gobierno. Nadie en el cuarto piso entendió la polémica auto generada en momentos en los que Cambiemos había monopolizado la presión al tribunal a contramano del declamado republicanismo. Ayer, una caravana de autos y banderas pasó por la casa del juez Ricardo Lorenzetti en Rafaela. Hubo sectores que a fines de la semana pasada pedían la dirección de los ministros y las de sus allegados. No sería para acercarle presentes.

Mientras la Cámara Contencioso Administrativo Federal pidió la versión taquigráfica de la sesión del Senado donde se aprobó la revocatoria del traslado de Bruglia, Bertuzzi y Castelli, la Corte leyó que implicaba estirar una definición. Hasta el viernes, la fiscalía de Cámara no se había expedido sobre la viabilidad de la apelación al amparo rebotado para que los jueces se aferren a la Cámara de Comodoro Py. Podría ocurrir hoy, lo que deja exiguas 24 horas para que los camaristas Guillermo Treacy y Jorge Alemany se pronuncien. Si eso ocurre, caería automáticamente el “per saltum” de B&B que es precisamente un recurso por salto de instancia, sin que se pronuncie. Lo de mañana sería abstracto.

Si la Cámara no se pronuncia, mañana la Corte podría vía Zoom rechazar el tratamiento del per saltum. ¿Implica que el Gobierno ganó? No, porque el caso escalaría de todas formas por la vía del recurso extraordinario o de queja y nuevamente lo tendrían bajo tratamiento por la vía “ordinaria”. Se estiraría el misterio y los plazos. Aunque bajo esta modalidad, la Corte podría también exigirle a la Cámara que se pronuncie en un lapso determinado.

El otro escenario es que la Corte (con un mínimo de tres votos para todo) “abra” el recurso, es decir que lo considere admisible. Tampoco habría que esperar un resultado inmediato. Para abocarse al caso, el máximo Tribunal debiera solicitar el expediente principal por el fondo del asunto, el amparo. Si quiere podría hacerlo con la copia digital. ¿Ganarían los jueces? No, todavía, porque la opción entonces se bifurca nuevamente: a la luz del “caso” que se presenta podrían darle la razón al reclamo o rechazarlo. Aceptación o rechazo del per saltum no son sinónimos de victoria, en ningún caso.

El nuevo “códex” del Palacio implica entender el cambio de paradigma donde cada juez conserva sólo la potestad del 20% de cada fallo. El clásico alegato de oreja para obtener al menos tres porciones de voto se transformó en presión pública. “Otro ladrillo en la pared”, toman nota en el cuarto piso, donde consideran que el poder está en los fallos.

En el mundo judicial ven el tema con opiniones divididas: Los magistrados enrolados en la “Bordó” y “Compromiso Judicial” defienden los traslados, los “Celestes” están a favor de que vuelvan a sus cargos originales. Todos coinciden, por lo bajo, en la “desprolijidad” de lo actuado en 2018 por Mauricio Macri. Tan desprolijo como pueden quedar expuestas las delaciones de los arrepentidos de la causa “cuadernos”, sin soporte material alguno más allá de un acta. Esa confirmación es la que pidió Ana María Figueroa de Casación a solicitud de una de las partes acusadas. La respuesta abrirá otro capítulo más que preanuncia una primavera sin paz.

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