Cortes inútiles
Los cortes de puentes al Uruguay no fueron útiles para que la planta de Botnia se fuera de Fray Bentos. Pero sí fueron útiles para que Romina Picolotti ganase un cargo de secretaria de Medio Ambiente en el que no ha sido útil. Tampoco han sido útiles esos cortes para que el gobierno encuentre alguna solución a la puja por la eventual contaminación del río Uruguay, pero sí fueron útiles para que, por alguna alquimia electoral, Cristina de Kirchner ganase la elección presidencial en la quejosa Gualeguaychú. Para lo que estos cortes han sido útiles es para concluir en lo inútiles que son ya los puentes, en uno de los cuales se cumple mañana un año de interrupción continuada.
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Mañana, el corte del puente General San Martín cumple un año y representa la resistencia
de los vecinos al funcionamiento de Botnia.
Ayer, en tanto, ambientalistas escracharon el puesto que Uruguay colocó en la Feria Internacional de Turismo de América Latina que se realiza en el predio de La Rural.
Los entrerrianos y los integrantes de las Asambleas del Pueblo de Buenos Aires se presentaron en la feria para manifestarse en contra del gobierno de Tabaré Vázquez y de la pastera, y arrojaron bombas de olor contra el puesto que el país vecino tiene en la muestra, como símbolo de la contaminación ambiental que la papelera podría generar en la región.
La manifestación incluyó, además, la entrega de volantes informativos a los visitantes y la exposición de pancartas que rezaban la leyenda: «No apoye a Botnia, no viaje a Uruguay».
A mediados de noviembre del año pasado, la decisión del Banco Mundial de otorgarle un crédito de 170 millones de dólares a Botnia para finalizar las obras de la fábrica que levantaba en la margen oriental del río Uruguay desató la ira de los vecinos de Gualeguaychú, quienes retomaron el corte de ruta ininterrumpido del que se cumple un año.
Hasta ese momento, los asambleístas de Gualeguaychú venían realizando cortes en los que manifestaban su oposición a la construcción de la pastera a pocos metros de esa ciudad entrerriana, haciendo hincapié en el posible impacto ambiental negativo que podría traer en la región.
No obstante, los bloqueos se llevaban a cabo durante algunas horas, y de hecho, lo habían levantado momentáneamente cuando parecía que los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez habían llegado a un entendimiento para paralizar las obras de la fábricade capitales finlandeses y acordar una eventual relocalización de ésta.
Finalmente, al no concretarseesa tregua exigida por los asambleístas, decidieron retornar a los cortes que pasaron a ser ininterrumpidos cuando se conoció la noticia de que el BM desembolsó el monto para terminar la construcción de la pastera de la discordia.
Aquel 20 de noviembre de 2006, los vecinos de Gualeguaychú se apostaron sobre la Ruta 136 a las 14 para dar inicio al corte ininterrumpido. Durante el año que lleva el bloqueo, la fábrica de Botnia terminó de edificarse y semanas atrás comenzó a producir pasta de celulosa, situación que hizo recrudecer la protesta de los vecinos entrerrianos. El resto de los pasos fronterizos ubicados en las ciudades de Colón y Concordia, si bien no responde a una modalidad de corte permanente, viene siendo escenario de bloqueos programados, especialmente en la primera de las dos. Este fin de semana, de hecho, dos de los tres cruces a Uruguay fueron cerrados por asambleístas en forma simultánea, a excepción de Concordia, debido a que la Gendarmería lo impidió.
A pesar de no haber podido evitar el paso de automóviles y peatones a través del paso de Salto Grande, los ambientalistas de esta ciudad optaron por obstaculizar la Ruta 15, principal vía de acceso a la zona fronteriza, para sumar su adhesión a la batalla de sus pares de Gualeguaychú.




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