ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de febrero 2008 - 00:00

Cosas de negros

ver más
Cristina de Kirchner por el camino más ríspidodel aprieto en que se metiósu gobierno al recibir con pompa al presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, un campeón en violaciones de los derechos humanos: ofreció veedores argentinos para controlar las elecciones que se harán este año en ese país. ¿Irán Jorge Landau, «Cuto» Moreno o Ramón Ruiz a explicarle a ese mandatario cómo se logran resultados con listas únicas que seguramente él ya sabe confeccionaro con colectoras para llevar voluntades de una urna a otra? Pareció una broma de mal gusto cuando el reproche que se le hizo al gobierno es no haber pensado en esas violaciones a los derechos humanos antes de recibirlo y darle anoche además una cena de gala en el Palacio San Martín.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Para amortiguar el reto -que Obiang hubiera respondido de otra manera, y no con una sonrisa nerviosa, si el acto hubiera ocurrido en su país-, también reclamó por el doble discurso en esa materia de países más importantes (Estados Unidos, China). A espaldas de la Presidente, los funcionarios del gobierno explicaron con cinismo que esas minucias humanitarias no importan si se mejora la relación con el tercer productor de petróleo de Africa y esos guineanos -que saben más de café que de otra cosa- vienen al país a asociarse a ENARSA e YPF en exploración offshore (cuando en realidad en ese país esos trabajos los contratan con otras multinacionales que en la Argentina tienen mala fortuna con el gobierno; Shell y Esso, por ejemplo).

No debe extrañar la ligereza con la cual las conviccionesque se enarbolan con los nacionales se postergan cuando está a la vista un negocio. Antes, la Argentina se doblegó ante China y sus socios angoleños cuando se soñaba que le pagarían la deuda externa, en 2004. Angola, otra dictadura, es el socio principal de Pekín en Africa. Allí su presidente elegido en 1992 todavía les debe a sus ciudadanos un ballottage que nunca hizo y promete desde entonces, todos los días, que dentro de dos años habrá elecciones presidenciales.

Con la misma frivolidad, el gobierno auspicia misiones a ferias del libro en Cuba, donde se prohíben textos y se encarcela a escritores, paga con dinero público films que justifican la dictadura castrista y festeja, sin amagar una sola crítica, la participación del país en las olimpíadas de Shanghai.

A propósito de Shanghai: el gobierno Kirchner que denuesta a los empresarios y las iniciativas privadas podría verse en otros espejos de actualidad. Ayer se supo que el director de cine Steven Spielberg renunció a asesorar al gobierno chino en los actos de inauguración de las olimpíadas de Shanghai en protesta por las violaciones de los derechos humanos. Es un artista, no hace política, no busca votos, también hace negocios, pero muestra algunas convicciones que a los estadistas de estas costas les faltan.

Otro tono, otro estilo, lejos del cesarismo estatista, como el que mostró Warren Buffett, que jugó su fortuna para auxiliar a la economía de su país (y hacer de paso un buen negocio). Una audacia tan extraña que dio origen al chiste de la jornada: si Buffett fuera argentino, ante la recesión se hubiera llevado la plata al Uruguay.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias