7 de abril 2005 - 00:00

"Cristina candidata, pero de unidad" (Alberto Fernández)

Embozado con la bandera de su equipo, Eduardo Duhalde se consolaba anoche de la derrota ante el mexicano Tigres. Fue minutos antes de viajar a Roma junto con Carlos Menem para participar en los funerales de Juan Pablo II.
Embozado con la bandera de su equipo, Eduardo Duhalde se consolaba anoche de la derrota ante el mexicano Tigres. Fue minutos antes de viajar a Roma junto con Carlos Menem para participar en los funerales de Juan Pablo II.
Eduardo Duhalde dedicó sus últimas horas en el país a cultivar rituales de vestuario. A mediodía almorzó, después de un toque de sauna, en el San Juan Tenis Club. Por la noche, consoló a los hombres de Banfield tras la derrota con los Tigres de la UNAM de México (0-3). De la noche del ex presidente se habla en otro lado (ver vinculada); acá interesa el mediodía porque tampoco ayer en la mesa de los amigos del San Juan se escuchó ningún rechazo a la oferta de los muchachos para que sea candidato a senador nacional. Esta vez lo acompañaron a Duhalde dos guardianes (se diría de hierro si eso no connotase otra cosa): los diputados José María Díaz Bancalari y Oscar Rodríguez (ex segundo de la SIDE bajo su gobierno, un cargo que imprime carácter, como el sacerdocio y la milicia). Le pidieron un mensaje para trabajar hasta el regreso de Roma, el próximo domingo.

Duhalde
habló con la claridad que lo caracteriza: «No sigo diciendo ni sí ni no. Ustedes vean. Sigan con la misma línea que hasta ahora». Casi con exasperación estos dos pesados de la política bonaerense le pidieron más y los sorprendió con una revelación: «Ahí me llamó Alberto Fernández para hablar de esto». ¿Qué dijo el jefe de Gabinete? «Estaba sorprendido por lo que estamos haciendo. Que no esperaban que yo iba a reaccionar así, que tenemos que hablar, que no dejemos pasar más tiempo

Bancalari
y Rodríguez saltaron en las sillas al unísono: «¿Qué dijo de Cristina?».

Duhalde: «De Cristina que quiere ser candidata pero sólo en un marco de unidad».


«¡Y vos qué le dijiste!»,
saltaron.

Duhalde: «Lo mismo, que yo no soy candidato contra el Presidente, que sólo quiero la unidad del peronismo».


A la hora de los postres, insistió en la instrucción de la máxima confusión: no se baja ningún acto, se sigue diciendo que Duhalde está en estado de meditación sobre su candidatura, y desde ahora y hasta nuevo aviso se dice que lo mejor es que Kirchner y él se reúnan cuanto antes.

«Pero ¿se van a reunir?»,
clamó la mesa.

Duhalde: «Yo la reunión no la busco, si se da, las condiciones son claras».
¿Claras? «Sí, la unidad del peronismo».

Un nombre cayó sobre el final en la mesa, uno que era amigo, José Pampuro, que había fatigado micrófonos toda la mañana pidiendo que Cristina sea candidata. «¿Qué le pasó a Pepe?» El ministro es de los que insisten desde hace un mes en la candidatura de Cristina y que ofrece testimonios de que el Presidente ya la convenció de que acepte competir por la provincia de Buenos Aires y debute en campañas en territorios agresivos -todo un aprendizaje a su edad-.

Los comensales del San Juan terminaron aportando el resultado de una coincidental (esas encuestas relámpago que ordena Duhalde en las estaciones de Constitución para conocer la opinión de los vecinos sobre un tema puntual) que manifestaba un alto rechazo al desaire presidencial hacia el Vaticano.

«¿Ven que hago bien en ir a Roma?»,
remató el condumio.

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