A una semana de recibir a Hugo Moyano, Cristina de Kirchner le confirmó ayer a Hugo Yasky que a principios de febrero recibirá a la cúpula de la CTA, que días atrás le había pedido una audiencia para acercarle un menú de demandas, entre ellas la histórica de la personería gremial.
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El jueves próximo, la Presidente se reunirá con Yasky y parte de la conducción de la CTA en la que será la primera reunión formal que esa central tiene con un Kirchner en los últimos tres años. Hace tiempo, Néstor les abrió la puerta de la Casa Rosada. Eran otros tiempos.
Ahora, como parte de eso que el kirchnerismo llama «nuevo ciclo», la mandataria aceptó conceder la audiencia pedida por Yasky y los suyos, que ya anticiparon que le llevarán una serie de planteos respecto de la distribución del ingreso y la libertad sindical.
Mal cierre
El año 2007 terminó mal entre la CTA y la Casa Rosada. Luego de esperar durante todo el año que, antes de dejar el gobierno, Kirchner avance en el reconocimiento jurídico, la conducción ceteísta entendió que habían esperado en vano y que el patagónico no daría ese paso.
El propio Kirchner, antes de dejar el gobierno, se lo anticipó a Yasky.
-No va a poder ser: va a quedar para la gestión de Cristina dijo el entonces presidente en una charla breve que mantuvo con el líder de la CTA.
-Pero si no lo hace usted, Cristina no va a poder, le retrucó Kasky.
-Puede que tengas razón se despidió el santacruceño.
Quizá Cristina, cuando lo reciba el jueves que viene, le recuerde aquella referencia pesimista.
Euforia
En tanto, en CTA recibieron ayer con euforia contenida la notificación oficial de que la Presidente los recibirá dentro de unos días. Suponen que refleja una voluntad de establecer un diálogo formal y abierto con esa central a pesar de la preferencia que han mostrado por la CGT que comanda Hugo Moyano.
Cautelosa, consciente de que la recepción a la CTA no será bien recibida por el moyanismo, la Presidente decidió aceptar el pedido de audiencia luego de que se entrevistó largamente con el líder del gremio de los camioneros. No es de lo mejor el trato entre ambos.
De hecho, desde antes de asumir, Moyano marcó distancia con la mandataria. Siempre, por caso, diferenció su vínculo con Kirchner del que tuvo, desde antes, con la entonces senadora.
El tema CTA es, además, una eterna espina en el pie de Moyano. En una charla anterior que mantuvo con Fernández de Kirchner le pidió certezas de que no habría reconocimiento para esa central, pero la dama le dijo que no podía darle esa seguridad.
En rigor, a mitad de año el gobierno debe responder al reclamo de la OIT que cuestionó a la Argentina por no otorgar ese reconocimiento.
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