Taconea
Cristina de
Kirchner su
protocandidatura
presidencial.
Entiende
que debe
venir de
arriba
hacia abajo
de la
sociedad y
de afuera
hacia
adentro del
país. Por
eso eligió
mostrarse
junto al
chileno
Ricardo
Lagos, a
quien le
pidió que le
escribiera
un libreto
para
gobernar.
Cristina Fernández de Kirchner debió salir ayer a calmar a sus socios de la UCR kirchnerista a través de un respaldo público a la Concertación «plural» que impulsa su marido Néstor junto al gobernador de Mendoza, Julio Cobos. Tal vez la presencia del rionegrino Miguel Saiz en la Capital Federal, furioso con la primera dama por su apoyo a Miguel Pichetto en las elecciones para gobernador de su provincia hayan llevado a la senadora, en su ya añejo rol de candidateable, a agradecer en plena campaña porteña el apoyo de los gobernadores radicales.
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Tras el discurso del 25 de Mayo en Mendoza, donde el Presidente auguró que el 10 de diciembre terminaría su mandato en el marco de la Concertación con la UCR, la primera dama intentó ayer reconciliarse con los gobernadores e intendentes bonaerenses de la UCR kirchnerista, quienes clamaban que sea Néstor y no Cristina el candidato del oficialismo para las elecciones del 28 de octubre próximo.
La primera dama admitió que la Concertación plural le brindará al país «el eje necesario para discutir a fondo políticas de Estado» durante los próximos cuatro años. Y resaltó la « necesidad de que por primera vez la Argentina tenga políticas a futuro con los proyectos públicos y el consenso como los desafíos que tendrá el país en la próxima etapa».
Dejó traslucir así la senadora su disposición a ser secundada por Cobos, quien suena como probable integrante de la fórmula oficialista ante otros nombres como el de Carlos Reutemann y Felipe Solá, reclamados por el ala peronista más tradicional del kirchnerismo.
La senadora no era bien vista por los radicales Saiz, Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) y Arturo Colombi (Corrientes) por varias razones. Primero -y este déficit fue saldado ayer en un acto junto al ex presidente chileno Ricardo Lagos-, Cristina nunca había tenido manifestaciones públicas en favor de la Concertación con la UCR. Ese era un tema que monopolizaban Alberto Fernández y Kirchner, pero al que la senadora nunca se refería. Incluso osó acercarse a Pichetto en la recta final de la campaña de Río Negro, en un gesto que enojó a Saiz y al resto de los gobernadores.
El enfado de Saiz no tuvo sin embargo eco en la Casa Rosada. EL gobernador patagónico había llegado el martes a la Capital Federal con la intención de reunirse con Kirchner o al menos con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, pero nadie lo recibió. La prescindencia de Cristina y su marido en las elecciones de Catamarca, donde logró la reelección el radical Brizuela del Moral tampoco fue bien visto en el Movimiento Radical Federal (MORAFE; sigla que identifica a los intendentes y gobernadores alineados con la Casa Rosada). Y ahora ese problema se replica en Neuquén donde el intendente radical Horacio «Pechi» Quiroga está molesto por la falta de apoyo del gobierno nacional justo en una elección donde se intenta desbancar al MPN de Jorge Sobisch del poder.
«El país está estabilizado y hay que concentrarse en consolidar las políticas públicas. Abrirnos al mundo, pero desde nuestros propios proyectos», reclamó la posible candidata oficialista a la Presidencia, al exponer sus opiniones en el Segundo Seminario Internacional de Modernización del Estado.
La acompañaban el candidato a jefe de Gobierno por el kirchnerismo, Daniel Filmus, y el ex mandatario chileno Ricardo Lagos, uno de los ejemplos más citados a la hora de hablar de modelos de concertación política en la región.
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