7 de marzo 2008 - 00:00

"Cristina lo hizo presidente a Kirchner", ironizó ayer Chávez

Un muy entusiasmadoHugo Chávez, recibió contoda la pompa posible ayera Cristina de Kirchner en elPalacio de Miraflores.Como teórico homenaje, elbolivariano volvió a definirsecomo «peronista».
Un muy entusiasmado Hugo Chávez, recibió con toda la pompa posible ayer a Cristina de Kirchner en el Palacio de Miraflores. Como teórico homenaje, el bolivariano volvió a definirse como «peronista».
Hugo Chávez le propuso ayer a Cristina de Kirchner un negocio derivado del conflicto con Alvaro Uribe: convertir a la Argentina en el nuevo proveedor de los productos que el gobierno venezolano le compra a Colombia, y presionar lentamente al sector privado del estado caribeño para que comience a adquirir bienes y servicios de fabricación criolla. No es un mercado menor el que se le abriría a la Argentina. Según los datos oficiales de 2007, Colombia le exportó a Venezuela por unos u$s 4.600 millones, de los cuales u$s 1.000 millones fueron adquiridos por el estado bolivariano en diferentes mercados. Es esto lo que primero ofrece Chávez para la Argentina. Pero además, si continúa el conflicto político entre Colombia y Venezuela y deriva en un serio problema comercial, los mercados que se abrirían para los exportadores locales serían los de vehículos, autopartes, marroquinería, máquinas, alimentos y bebidas, textiles y siderurgia.

Un entusiasmadísimo Chávez dispuso todas las galas posibles, civiles y militares, para saludar la llegada como presidente de Cristina de Kirchner, que por primera vez se presentó sola y con ese cargo en la sede gubernamental del bolivariano. Según la filípica chavista preparada para la ocasión, él mismo junto con los gobiernos de Néstor y Cristina de Kirchner consiguieron «cambiar la historia», mientras se declaraba «peronista». «Hoy es un día de júbilo, creo que estamos cambiando la historia desde hace cinco años cuando llegó al gobierno Néstor Kirchner, y hemos logrado un viraje geopolítico histórico en la región», dijo Chávez desde el Palacio de Miraflores, mientras insistía en que «ya era hora» de que ambos países «se miraran de frente para construir el proyecto de San Martín y Bolívar de la patria grande».

Para hacerle un homenaje a la visitante, como introducción al almuerzo con el que agasajó a los argentinos llegados a Caracas, el presidente venezolano se reconoció nuevamente ayer como «peronista», sostuvo que «es el lema de Juan Domingo Perón el que está vivo hoy: unidos o dominados» y remató: «Unámonos para ser libres». «Yo soy peronista de verdad, más allá de las cuestiones internas de la Argentina, me he identificado plenamente con este hombre y su pensamiento», apuntó con tono amable y contento, convencido de que estaba haciendo un homenaje a la visitante.

Fue allí cuando prometió que la Argentina recibirá «todo el petróleo y gas» que necesite «durante todo el siglo XXI», pero reclamó la misma política pero alimentaria desde Buenos Aires.

Antes, Cristina de Kirchner le había hecho su propia ponderación al dueño de casa. La Presidente defendió y respaldó la continuidad de Chávez como principal responsable de la política de liberación de rehenes por parte de las FARC en el futuro, con la participación secundaria de la Argentina como veedores y apuntaladores del proceso. Además, y siguiendo lo que el gobierno vino expresando durante la semana, Cristina de Kirchner condenó el ataque del ejército colombiano en territorio de Ecuador que derivó en la muerte del terrorista de las FARC, «Raúl Reyes». Además, la Presidente y Chávez respaldaron la declaración del Consejo Permanente de la OEA sobre el conflicto entre Ecuador, Colombia y Venezuela y en una declaración conjunta los dos presidentes firmaron que «confían que las acciones contribuirán a prevenir las repeticiones como la reciente violación de la soberanía de Ecuador».

  • Patrimonio

    Cristina Fernández, en su discurso, resaltó que «uno de los patrimonios de América latina es que es una región de paz que podía garantizar a sus habitantes que jamás habría enfrentamientos», sin mencionar que fue Venezuela el que movilizó más tropas en el conflicto. «Yo quiero reafirmar ese compromiso de mi país y de su presidenta: lograr que aquellos inconvenientes o dificultades que todas aquellas cuestiones que parecen venir a perturbar esta paz, puedan ser desterradas, y vuelta a instalar la paz y la concordia en nuestra región», completó Cristina de Kirchner.

    Del viaje, por la delegación argentina, estuvieron presentes los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; de Planificación, Julio De Vido; y de Defensa y ex embajadora en Caracas, Nilda Garré. El anfitrión que tuvo la delegación, además de Chávez, obviamente, fue el canciller Nicolás Maduro, el encargado de recibir a la Presidente en el aeropuerto militar de Caracas el miércoles a la noche.

    Entre los acuerdos comerciales, y que en teoría le permitirían a la Argentina aumentar sus exportaciones al destino caribeño en unos u$s 300 millones, que se firmaron entre los dos estados, además de la sociedad entre PDVSA y ENARSA (ver nota aparte), figura un convenio entre PDVSA Agrícola y Granja Tres Arroyos (una nueva empresa cercana al gobierno que se suma al listado de compañías beneficiadas por la comunión argentinovenezolana), para el desarrollo del proyecto integral agrícola sustentable en Venezuela. También se rubricó un acuerdo de operación logística entre el Instituto Autónomo de Corporación Venezolana Agraria y la Cámara Argentina fabricante de maquinaria agrícola.

    De igual manera, empresas argentinas auxiliarán a PDVAL, filial de PDVSA, en el abastecimiento de alimentos, la provisión de sistemas informáticos, el suministro de ómnibus y la transferencia de conocimientos técnicos para la comercialización de productos.

    El resto de los convenios se centran en suministro de maquinaria agrícola, cooperación en materia de soberanía y seguridad alimentaria e implementación del Tratado de Seguridad Energética. Hubo además un capítulopara que las delegaciones de los dos países hablaran de la situación, siempre compleja, del grupo argentino Techint en Venezuela, donde opera la siderúrgica Sidor. El nuevo problema se debe a una huelga y amenaza de movilización de los trabajadores de la compañía, que responden directamente al gobierno bolivariano, en reclamo de mejoras de sueldos y de las condiciones laborales. Funcionarios argentinos pidieron por Techint, y desde el gobierno chavista se prometió estudiar la situación. No es la primera vez que oficialmente el gobierno argentino intercede para mejorar la situación de Techint en Sidor. En 2005, Chávez había amenazado con nacionalizar la empresa, y una gestión personal de Néstor Kirchner despejó las amenazas. Esto valió luego que Paolo Rocca sea uno de los empresarios que siempre integraron las delegaciones privadas oficiales que volaron de Buenos Aires a Caracas.
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