23 de octubre 2012 - 14:38

Cristina: "Si un Gobierno no gusta, la sociedad decide en las urnas"

Cristina: Si un Gobierno no gusta, la sociedad decide en las urnas
"El principal contrato que tiene que tener una sociedad, es el de la regla democrática: respetar la decisión del pueblo soberano cuando este se exprese", dijo la presidente Cristina de Kirchner al encabezar un acto por los 100 años de la Ley Sáenz Peña en el Museo del Bicentenario de la Casa de Gobierno. En entrelineas envió un mensaje a los "caceroleros" cuando aseguró "si ese gobierno no nos satisface, no nos gusta, no cumplió con las expectativas o traicionó su mandato, es el ciudadano en el que las urnas vuelve a decidir una vez más quién lo va a representar". 

Este es el pensamiento oficial ante las manifestaciones de rechazo de ciertos sectores de la sociedad. Justo el día que hace exactamente un año el kirchnerismo obtenía la reelección con el 54% de los votos. Si bien la primera mandataria no recordó, el acto del día de hoy no se corresponde con ninguna fecha en particular. 

Es que la ley que consagró el "voto universal, secreto y obligatorio" fue sancionada en 10 de febrero de 1912 y se puso en práctica en abril de ese mismo año en ocasión de las elecciones en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Finalmente se utiliza por primera vez para una elección presidencial en 1916 donde tras el voto popular resulta electo el radical Hipólito Irigoyen. 

En otro tramo, Cristina dijo que la decisión de respetar el voto popular deja una "clara enseñanza para los ultras, que siempre juegan a todo o nada, y que la democracia y la política no se construye solamente con la voluntad, o con lo que uno tiene ganas". Luego hizo referencia a las diferentes relaciones de fuerza de los representantes de los partidos políticos. En este punto dividió las aguas al caracterizar que están "las fuerzas populares, nacionales y democráticas y los sectores que no son tan populares, que no son tan nacionales y que no son tan democráticos, para no definirlos por la negativa, vamos a definirlos de una manera más amigable". Es este grupo que los kirchneristas ubican a los que se movilizaran el 8N. 

Cabe señalar que no se observa mucha preocupación en el Gobierno por la manifestación del 8 de noviembre y no es porque estimen que no habrá mucha gente. Saben que los partidos políticos aunque estarán presentes y participarán "de civil", es decir no como una fuerza política sino como simples ciudadanos. "El tema es que no tienen quién los representen, quién canalice la protestas", afirman al tiempo que agregan "por más marchas que hagan el cambio recién lo lograran en las urnas". 

Si bien a priori se podría pensar que el resultado de las elecciones legislativas para el oficialismo sería adverso, pero en el oficialismo discrepan. Es en este punto donde se siente más seguros: "¿donde están los lideres de la oposición?", preguntan con la certeza de saber que la respuesta no llegara.  

Cristina en su discurso reseñó todo lo ocurrido en materia electoral desde la sanción de la Ley Sanz Peña. En este contexto revindicó al radicalismo en su lucha a favor del voto secreto y obligatorio luego contemplado en la Ley Sáenz Peña, sancionada en 1912, y destacó muy especialmente el voto a partir de los 16 años que se debate en el Congreso. 

"Quiero rendir homenaje a la Unión Cívica Radical, que protagonizó tres alzamientos armados" para lograr aquella norma aprobada en 1912 y que llevó a las elecciones de 1916 cuando ganó Hipólito Irigoyen. El acto que se llevó a cabo en el Museo del Bicentenario y estuvo acompañada por el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, luego de la advertencia de la Corte sobre la independencia del poder judicial. 

Previamente se había proyectado un video donde se vieron imágenes de la Revolución del Parque lo que dio lugar a que Cristina afirmara: "Sí eran hombres con fusiles, eran radicales, cuando los radicales tiraban tiros, también cuando los radicales eran revolucionarios, ¿por qué no? Esta es la historia y la historia hay que contarla completa, con sus claros, sus oscuros, con nuestras virtudes, con nuestros defectos". 

El recordatorio dio lugar a que la primera mandataria hablara del voto femenino impulsado por Eva Perón como asimismo la última reforma -si el Congreso aprueba- del voto a partir de los 16 años. Para Cristina estas medidas posibilitaron "la ampliación de esa base electoral es la ampliación de la sustentabilidad de la democracia".

Era inexorable que hubiera una mención a las interrupciones de los gobiernos democráticos pero, recordó que fue posible porque los "militares contaron con la apoyatura de la sociedad civil". Todas las referencias al radicalismo fueron asentidas por el senador radical Eugenio Artaza y el dirigente radical bonaerense Leopoldo Moreau.

Cristina casi al finalizar su alocución recordó cuando el peronismo perdió las elecciones de 1983 ante Raúl Alfonsín, quién fue aplaudido por los asistentes, no así Carlos Menem que recibió silbidos.

"¿Saben qué? Cuando se hacen las cosas mal y la gente tiene memoria de que las cosas se han hecho mal, la gente toma su decisión y tiene que ser respetada. Es una gran lección para todos nosotros los peronistas que nos creíamos imbatibles en las urnas", lanzó en lo que podría considerarse una especie de autocrítica. Termino su discurso diciendo que "aprendimos" (en referencia a cuando perdieron las elecciones en Santa Cruz con el entonces contrincante Arturo Puricelli, actual ministro de Defensa) y remató al afirmar "creo que se aprende mucho más perdiendo y sabiendo perder que ganando y no sabiendo por qué se ganó".

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