20 de enero 2003 - 00:00

Cristina, una dura carga para Kirchner

Cristina, una dura carga para Kirchner
Cristina Fernández de Kirchner está muy lejos todavía de convertirse en una candidata a primera dama ideal para su marido, el gobernador de Santa Cruz, y en un apoyo político para manejar las necesidades de un presidente en el Congreso. Esto es así no por falencias como senadora, sino por la actuación que tuvo en los últimos años que cosechó una larga lista de enemigos en el ámbito legislativo. Sus últimas intervenciones en leyes clave para el gobierno de Duhalde, donde en muchas ocasiones votó y operó políticamente en contra del oficialismo -motor ahora de la candidatura de su marido- no han pasado inadvertidas por el resto de los senadores. Sus enseñanzas en ese sentido serán clave para el comportamiento del Congreso en los seis meses que corran entre la asunción del nuevo presidente y la renovación de las Cámaras.

Y esto corre tanto para los contrarios a la fórmula presidencial oficialista como para los representantes de gobernadores que apoyan a regañadientes públicamente a Duhalde en el intento de instalar a Néstor Kirchner en el escenario presidencial.

Muy distinta es la posición de la senadora de la de otras «primeras damas» que acompañan o comparten poder político con sus maridos, sosteniendo estructuras o solucionando conflictos.

¿Se convierte entonces en un peso Cristina Kirchner para la carrera presidencial de su marido? Por ahora el Congreso parece augurar eso. Pero por lo pronto se puede confirmar que no ocupa todavía un lugar como el de Hilda Chiche Duhalde para su marido, apagando incendios sociales en medio de la crisis, o Graciela Camaño con una supuesta discreta independencia de las aspiraciones de Luis Barrionuevo que hasta ahora ha actuado bien, o el propio caso de Cecilia Bolocco, que con una apariencia de acompañamiento afectivo a Carlos Menem cambió la cara del entorno del ex presidente. El caso de Cristina puede ser diferente con su altísimo perfil y su continua predisposición a protagonizar y aumentar cualquier episodio legislativo.

Pero un buen ejercicio para saber qué ayuda puede aportarle a Kirchner su esposa desde el Congreso podría partir de la pregunta: ¿cómo tratarán las Cámaras legislativas desde el 25 de mayo al 10 de diciembre -cuando que se renueven senadores y diputados- los proyectos pedidos desde el Ejecutivo, en el supuesto caso de un triunfo de Kirchner?

• Proyectos polémicos

Durante ese período, seguramente convulsionado, el gobierno necesitará apoyo del Congreso para sancionar una serie de proyectos que serán polémicos y políticamente indigeribles. Deberá tomar medidas impopulares, aunque se trate de un mandatario surgido de una renovación progresista y, por lo tanto, la unidad de los bloques será imprescindible.

La situación de las economías provinciales y, por ende, de la administración de algunos gobernadores, que de hecho en muchos casos influyen dando órdenes a sus legisladores, hace que hoy algunos caciques provinciales en la intimidad le den su apoyo a Duhalde para el proyecto Kirchner presidente.

Pero a nadie escapa que esos mismos mandatarios fueron tratados de genuflexos durante años ante el poder central por el gobernador de Santa Cruz durante el gobierno de Carlos Menem y el de Fernando de la Rúa cuando los números provinciales les hacían agua y debían aterrizar en la Casa Rosada y el Ministerio de Economía a pedir oxígeno
.

Esos mismos gobernadores, acusados de obsecuentes del poder de turno por un Kirchner mejor posicionado en el exterior, con reservas depositadas en Nueva York y regalías petroleras, son quienes ahora por pedido de Duhalde deben apoyar su candidatura. Las necesidades de fondos en provincias pobres siguen siendo las mismas y por lo tanto se mantiene, en muchos casos, esa actitud genuflexa por obligación con el Poder Ejecutivo. Por lo tanto, muchos callan o apoyan la idea de Duhalde: «
Si todavía no hubo un quilombo mayúsculo con este tema en el PJ es porque todos necesitan plata. Los trató de cagones durante años y ahora los hacen votarlo para presidente», decía con innegable franqueza durante el fin de semana un senador peronista de provincia todavía no definida en la interna.

Pero la venganza de los caciques y los senadores del PJ, a quienes siempre se recomienda no dar la espalda, podría ser terrible. Y el lugar, prometen será el Congreso.

Hay un elemento clave que hoy nadie puede negar: gane quien gane la elección presidencial, existe un escenario de seis meses para el nuevo mandatario sin Congreso propio y con un Senado totalmente independizado. En este esquema, Cristina Fernández puede convertirse en un pesado lastre para su marido.

«
El gobernador santacruceño ha demostrado a través de su mujer durante el año pasado cómo hay que hacer para atacar a un presidente, las enseñanzas han sido realmente buenas», afirmaba la semana pasada otro senador, que también quiere permanecer en el anonimato.

• Sobornos

Si bien existen innumerables anécdotas en el Congreso en torno de la senadora Kirchner, comenzando por sus acusaciones hasta el trámite de investigación de los supuestos sobornos para frenar la Ley Barrionuevo como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Pero sin duda la clase magistral fue dada por la senadora durante el debate por la derogación de la Ley de Subversión Económica, tema clave para Duhalde en ese momento. «Llegar a enviar un avión provincial para buscar a un senador y dar vuelta una votación para perjudicar al gobierno es la prueba mas cabal de hasta dónde se puede llegar», opinan en el Senado. Esa performance y la poca disposición de Kirchner a pagar costos políticos cuando se trata incluso de cuestiones estratégicas son lo que marcó el camino futuro en el Senado: «A mí no me hacés votar una ley impopular para ayudar al Presidente ni loco. Duhalde esta premiando al que perjudicó a su gobierno», opinan los provinciales.

Para muestra del revuelo que se produjo en el momento de votación de esa ley y el famoso vuelo del avión sanitario santacruceño a Corrientes, vale la crónica aparecida en
Ambito Financiero en los últimos días de mayo del año pasado en relación con la eliminación de la figura de subversión económica: «La mayoría de la bancada PJ debate la posibilidad de sacar un par de tarjetas rojas, a modo de castigo ejemplificador. Aunque una decisión semejante podría colocar en el papel de víctimas a los echados. Los santacruceños Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández figuran al tope de la lista negra porque promueven la caída de Eduardo Duhalde y reclaman el adelantamiento de elecciones, a instancias de Néstor Kirchner», se leía en este diario.

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