La Argentina seguirá a los Estados Unidos en el voto contra Cuba en materia de derechos humanos, aunque lo hará con una fórmula suavizada que satisface al alfonsinismo, ya que carece de la severidad que caracterizó los pronunciamientos anteriores de Carlos Menem y Fernando de la Rúa.
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«La Comisión de Derechos Humanos, sin perjuicio de reconocer los esfuerzos hechos por Cuba en la realización de los derechos sociales de la población, pese a un entorno internacional adverso, invita al gobierno cubano a realizar esfuerzos para obtener similares avances en el campo de los derechos humanos, civiles y políticos», sostiene el proyecto patrocinado por Uruguay, que acompañarán la Argentina, Perú, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica.
La Casa Blanca está de acuerdo -según decían ayer voceros de la Cancillería-con el texto de la iniciativa, aun cuando está apaciguada la tradicional rudeza y se la pretende mostrar como un gesto de independencia de los países de la región, respecto de la administración Bush. « Es un acto de traición de los países que están sirviendo a los intereses de los Estados Unidos para que se perpetúe el genocidio contra el pueblo cuba-no», denunció el embajador cubano ante los organismos internacionales, Iván Mora, para que no queden dudas.
• Propuestas
Ayer, Eduardo Duhalde anunció a los caciques radicales del Congreso, el senador Carlos Maestro y el diputado Horacio Pernasetti, que el gobierno nacional acompañará la declaración uruguaya ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que sesiona en Ginebra, Suiza. La votación sobre el régimen castrista se realizará el martes que viene.
Los jefes parlamentarios, que participaron de una reunión con el presidente designado en Olivos para tratar leyes pendientes e intercambiar propuestas (ver nota aparte), fueron testigos de sendos llamados telefónicos de los presidentes Jorge Batlle (Uruguay) y Ricardo Lagos (Chile).
Para satisfacer a las visitas, Duhalde consultó la opinión sobre el contenido del paper oriental. Maestro y Pernasetti se comunicaron con el comité nacional de la UCR para obtener una opinión definitiva. De inmediato, llegó el OK desde las oficinas de la calle Alsina al 1700, en la Capital Federal.
Sin embargo, la Cancillería trató de guardar las formas sobre el trascendido y negó cualquier decisión.
Por la tarde, no obstante, ya había ingresado en Diputados la nueva versión del voto sobre Cuba para contrarrestar el proyecto que alentó el santa-fesino Jorge Obeid (PJ), en favor de la abstención. Con mayoría de voluntades, la iniciativa de Obeid -que repite una propuesta similar del senador Eduardo Menem que se aprobó ampliamente en la Cámara alta hace 15 días-figuraba en el temario que, anoche, comenzó a tratar Diputados.
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