15 de marzo 2002 - 00:00

Cuba: Senado sancionó no votar en contra en la ONU

Eduardo Duhalde sufrió ayer un traspié en el Congreso, donde la mayoría de los senadores -a instancias de Alfonsín-pidió que no se condene a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que sesionará en Ginebra a partir del lunes. La Cancillería deslizó el voto contrario al régimen castrista para congraciarse con EE.UU. y recibir asistencia del exterior. La discusión de ayer resquebraja, por un lado, el frente doméstico del PJ y, por el otro, aleja al principal socio extramuros de Duhalde, la UCR alfonsinista.

El gobierno de Eduardo Duhalde sufrió otro inesperado revés en el Senado, donde se aprobó un proyecto que promueve la abstención de la Argentina en el tema Cuba mientras subsista el bloqueo a la isla. Se trata de una iniciativa testimonial que pide al Ejecutivo, no votar contra La Habana en la comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que sesionará en Ginebra, a partir del lunes que viene.

La decisión parlamentaria choca con los gestos de la Cancillería que deslizó la intención de continuar la misma línea de Guido Di Tella y Adalberto Rodríguez Giavarini de alineamiento con los Estados Unidos.

La administración Bush observa con atención los movimientos del duhaldismo en este campo. Entienden en Washington que Brasil se abstenga en estas deliberaciones por la presión de la izquierda local y por el pasado del propio Fernando Henrique Cardoso, casi obligado a hacer un guiño al PC brasileño. Es diferente el cuadro vernáculo, donde el marxismo carece de influencia en el poder. En consecuencia, existen menos ataduras para congraciarse con la Casa Blanca, sobre todo, en esta materia estrictamente declarativa.

El debate en la Cámara Alta produjo una fisura en el bloque PJ y hasta precipitó cierto distanciamiento del radicalismo bonaerense, principal socio extrapartidario del presidente designado. El peronista sanjuanino José Luis Gioja intentó desactivar la discusión y postergar el tratamiento de la propuesta hasta el final de la sesión. Era la excusa perfecta para congelarla, esperar a que el transcurso de las horas se llevara el quórum y evitar así mostrar las disidencias.

Gioja
explicó que el proyecto -presentado por el riojano Eduardo Menem y avalado por el propio Raúl Alfonsín en la comisión de Relaciones Exteriores-no había sido analizado en la bancada que él encabeza y merecía una previa. Mario Losada (UCR-Misiones), quien se transformó en miembro informante debido a la ausencia de Menem, resistió la táctica del delegado de San Juan. Jorge Yoma (PJ-La Rioja) se mostró favorable a la postergación, aunque adelantó su pronunciamiento en sintonía con el proyecto.

Finalmente, quedaron aislados los únicos embajadores gubernamentales en esta ala del Congreso: el rionegrino Miguel Angel Pichetto y la bonaerense Mabel Müller, alter ego de Hilda «Chiche» Duhalde y esposa del número 2 de la SIDE,

Oscar Rodríguez. Gioja, por ser jefe de bloque, no levantó la mano para evitar tomar partido por alguna de las parcelas en pugna.

Coincidieron en la postura de
Pichetto y Müller, aunque por criterios ideológicos y no coyunturales, los provinciales Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán) y Ricardo Gómez Diez (Renovador de Salta). Este último se tomó el trabajo de leer la transcripción de un programa de la radio y televisión cubana sobre la situación argentina, y con la presencia estelar del mismo Fidel Castro, que deja muy mal parado a Carlos Ruckauf.

• Sin fugas

A diferencia de anteriores votaciones, no se produjeron fugas del bloque de los senadores más críticos del gobierno (la santa-cruceña Cristina Kirchner, la salteña Sonia Escudero y la sanluiseña Liliana Negre de Alonso, que se opusieron a la Ley de Emergencia Pública), sino los únicos legisladores que responden ciegamente a Duhalde.

La resolución del proyecto demostró algo que ya se había notado durante el fugaz paso del ex gobernador bonaerense por la banca senatorial:
la mayoría -gracias a que todos los distritos tienen la misma cantidad de representantes y no existe la supremacía proporcional de Buenos Aires como en Diputados-puede acompañar mociones del duhaldismo y sus alia-dos, pero nunca terminan de disciplinarse.

Pichetto
, recordó la ayuda que Duhalde y Ruckauf le brindaron en la campaña a la senaduría, y advirtió que «no resulta oportuno votar esta iniciativa mientras hay una misión del Fondo en el país y a los Estados Unidos les preocupa, prioritariamente, Cuba y Colombia cuando se habla de América latina». «Resultaría una pésima señal, porque también debemos pensar en los derechos humanos de los argentinos que necesitamos de la ayuda externa para sobrevivir», se puso dramático el hombre de Río Negro que antes cumplió el mismo papel para el peronismo de Anillaco.

Alfonsín
, quien quiso mantener la coherencia sobre Cuba, se negó a cualquier dilación y trató de darle un giro inesperado a su relación carnal con Duhalde, a pesar de las discrepancias en relaciones internacionales.

Palabras más, palabras menos, el cacique de Chascomús explicó que el presidente designado podría mostrar su fortaleza y desmentir a quienes lo consideran cabeza de un gobierno débil, desoyendo la recomendación del Congreso. Rara ironía del ex presidente sobre una cuestión de principios.

Yoma
intervino para mortifi-carlo: «No entiendo la posición pro-Cuba del radicalismo que parece haberse olvidado de los improperios que Fidel Castro lanzó contra la Alianza». Sin mencionarlo, evocó el adjetivo de «lamebotas yanqui» que le dedicó el dictador cubano a Fernando de la Rúa.

La polémica se generalizó cuando
Alfonsín señaló que «no es un voto pro Cuba, sino contra la discriminación, porque hay más de 30 o 40 países que violan los derechos humanos más que Cuba». La señora de Kirchner, sin mirar a Pichetto, calificó de «autistas» a los que piensan que se pueden solucionar los problemas sociales y económicos con una condena al régimen castrista.

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