Cuba: Senado sancionó no votar en contra en la ONU
Eduardo Duhalde sufrió ayer un traspié en el Congreso, donde la mayoría de los senadores -a instancias de Alfonsín-pidió que no se condene a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que sesionará en Ginebra a partir del lunes. La Cancillería deslizó el voto contrario al régimen castrista para congraciarse con EE.UU. y recibir asistencia del exterior. La discusión de ayer resquebraja, por un lado, el frente doméstico del PJ y, por el otro, aleja al principal socio extramuros de Duhalde, la UCR alfonsinista.
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Gioja explicó que el proyecto -presentado por el riojano Eduardo Menem y avalado por el propio Raúl Alfonsín en la comisión de Relaciones Exteriores-no había sido analizado en la bancada que él encabeza y merecía una previa. Mario Losada (UCR-Misiones), quien se transformó en miembro informante debido a la ausencia de Menem, resistió la táctica del delegado de San Juan. Jorge Yoma (PJ-La Rioja) se mostró favorable a la postergación, aunque adelantó su pronunciamiento en sintonía con el proyecto.
Coincidieron en la postura de Pichetto y Müller, aunque por criterios ideológicos y no coyunturales, los provinciales Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán) y Ricardo Gómez Diez (Renovador de Salta). Este último se tomó el trabajo de leer la transcripción de un programa de la radio y televisión cubana sobre la situación argentina, y con la presencia estelar del mismo Fidel Castro, que deja muy mal parado a Carlos Ruckauf.
• Sin fugas
A diferencia de anteriores votaciones, no se produjeron fugas del bloque de los senadores más críticos del gobierno (la santa-cruceña Cristina Kirchner, la salteña Sonia Escudero y la sanluiseña Liliana Negre de Alonso, que se opusieron a la Ley de Emergencia Pública), sino los únicos legisladores que responden ciegamente a Duhalde.
La resolución del proyecto demostró algo que ya se había notado durante el fugaz paso del ex gobernador bonaerense por la banca senatorial: la mayoría -gracias a que todos los distritos tienen la misma cantidad de representantes y no existe la supremacía proporcional de Buenos Aires como en Diputados-puede acompañar mociones del duhaldismo y sus alia-dos, pero nunca terminan de disciplinarse.
Pichetto, recordó la ayuda que Duhalde y Ruckauf le brindaron en la campaña a la senaduría, y advirtió que «no resulta oportuno votar esta iniciativa mientras hay una misión del Fondo en el país y a los Estados Unidos les preocupa, prioritariamente, Cuba y Colombia cuando se habla de América latina». «Resultaría una pésima señal, porque también debemos pensar en los derechos humanos de los argentinos que necesitamos de la ayuda externa para sobrevivir», se puso dramático el hombre de Río Negro que antes cumplió el mismo papel para el peronismo de Anillaco.
Alfonsín, quien quiso mantener la coherencia sobre Cuba, se negó a cualquier dilación y trató de darle un giro inesperado a su relación carnal con Duhalde, a pesar de las discrepancias en relaciones internacionales.
Palabras más, palabras menos, el cacique de Chascomús explicó que el presidente designado podría mostrar su fortaleza y desmentir a quienes lo consideran cabeza de un gobierno débil, desoyendo la recomendación del Congreso. Rara ironía del ex presidente sobre una cuestión de principios.
Yoma intervino para mortifi-carlo: «No entiendo la posición pro-Cuba del radicalismo que parece haberse olvidado de los improperios que Fidel Castro lanzó contra la Alianza». Sin mencionarlo, evocó el adjetivo de «lamebotas yanqui» que le dedicó el dictador cubano a Fernando de la Rúa.
La polémica se generalizó cuando Alfonsín señaló que «no es un voto pro Cuba, sino contra la discriminación, porque hay más de 30 o 40 países que violan los derechos humanos más que Cuba». La señora de Kirchner, sin mirar a Pichetto, calificó de «autistas» a los que piensan que se pueden solucionar los problemas sociales y económicos con una condena al régimen castrista.




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