Culminó la Cumbre Iberoamericana con un consenso sobre migración
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El Compromiso de Montevideo sobre Migraciones y Desarrollo insta a respetar los derechos humanos de los inmigrantes, a no estigmatizarlos, y llama a los países de origen, tránsito y destino a "asumir la responsabilidad que les corresponde".
El documento, fue aprobado el viernes a nivel de cancilleres, antes de que se inaugurara la Cumbre.
El texto subraya "la importancia del fortalecimiento del multilateralismo" y rechaza "toda acción unilateral o coercitiva de efecto internacional que atente contra el clima de diálogo y contra las normas de respeto mutuo en materia migratoria".
No obstante, reconoce "la potestad de los Estados de establecer controles migratorios y de permanencia (...) bajo ciertas condiciones", al tiempo que señala que "el racismo, la xenofobia y toda forma de discriminación contra los migrantes y sus familiares son incompatibles con los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho".
También reconoce "la importancia de la contribución del trabajo de los migrantes al crecimiento de las economías de los países de acogida y de origen", y rechaza que las remesas sean "catalogadas como ayuda oficial al desarrollo".
Por otra parte, se rubricarán una serie de comunicados especiales, entre ellos uno que rechaza la construcción por parte de Estados Unidos de un muro en su frontera con México, y otro contra el "bloqueo" contra Cuba, en referencia al embargo impuesto por Washington contra la isla en 1961.
En paralelo a la cumbre, Bolivia y Chile, y Argentina y Uruguay plantearon en Montevideo sendos problemas bilaterales.
Morales y Bachellet se reunieron para discutir sobre el reclamo boliviano de una salida al océano Pacífico, y luego en el plenario el jefe de Estado boliviano propuso que la comunidad iberoamericana acompañe las negociaciones.
Por otra parte el rey Juan Carlos de España aceptó actuar como "facilitador" entre Uruguay y Argentina en el conflicto por la construcción de una planta productora de pasta de celulosa que Buenos Aires considera como contaminante.
Tanto Buenos Aires como Montevideo aceptaron a priori la gestión del Rey.
En tanto, la Declaración de Montevideo, el texto final de la Cumbre, que también suscribirán los mandatarios iberoamericanos, llama a "seguir luchando contra la desigualdad, el hambre y la pobreza", designa a 2007 como el año de la Alfabetización y propone un frontal combate al terrorismo, al narcotráfico y a la trata de personas.
El texto pone de relieve la importancia de estos objetivos por considerar que los mencionados factores "pueden comprometer la democracia y limitar el ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos", al tiempo que instaron al diálogo de civilizaciones con el Islam.




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